martes, 10 de diciembre de 2013

Atenuando el sonido de nuestro bajo (I)

     Atenuar, apagar, ensordecer, aplicar sordina... Son sinónimos para expresar lo mismo. No tiene nada que ver con tocar suave (piano), ni tampoco equivale a disminuir el volumen del amplificador. Tampoco hay que confundirlo con las notas falsas, muted notes, ghost notes o como queramos llamarlas. Estas últimas no tienen afinación y su propósito es percusivo, muy distinto de atenuarlas.

    Ensordecer notas no es algo nuevo. Ya se escribía para instrumentos con sordina en el siglo XVIII. Muchos instrumentos cuentan con alguna forma de apagar su sonido natural: el piano de pared, con el pedal central, que interpone una cortinilla de fieltro entre los mazos y las cuerdas; los instrumentos de metal, con distintos tipos de objetos (sordinas) insertados en la campana del instrumento; los instrumentos de cuerda, con una pieza colocada sobre el puente.

   Pero, ¿por qué ensordecer notas? Lo que buscamos es alterar el sonido natural del instrumento con fines musicales o estéticos. En el caso del bajo eléctrico, a diferencia de otros instrumentos donde la alteración del sonido va más allá de apagar el sonido, conseguimos, por ejemplo, emular el sonido de un contrabajo.

     A continuación vamos a mostrar distintas técnicas para atenuar el sonido de nuestro bajo eléctrico. Algunas son efectivas cuando hay cambios de cuerda frecuentes; otras lo son cuando trabajamos sobre la misma cuerda durante periodos largos de tiempo. Lo interesante es, por una parte, experimentar hasta encontrar aquello con lo que nos sentimos cómodos. Y por otra, combinar dos o más técnicas para lograr lo que queremos.

    La primera es el sonido contrabajo. Como resumen, digamos que se consigue con la famosa técnica de palm-muting, que tanto usan los guitarristas metálicos: apoyando la palma de la mano que percute las cuerdas sobre el puente del instrumento (fig. 1). Desde esa posición, inclinamos poco a poco la mano hasta que haga contacto con las cuerdas, controlando la presión para que no apague del todo el sonido. En esta posición es casi obligatorio percutir con el pulgar e índice, o sólo con el pulgar.


Fig. 1

     Existen bajos, como el Music Man Sterling, que cuentan con unas sordinas o apagadores, de serie, colocados en el puente. Atornillándolos podremos ensordecer las cuerdas (fig. 2). Si no disponemos de un Sterling siempre podremos usar el viejo truco utilizado, entre otros, por Carol Kaye que consiste en colocar una esponja bajo las cuerdas, justo al llegar al puente. El único problema de estas sordinas es que son permanentes. No nos permiten alternar, a voluntad, entre sonidos ensordecidos y sonidos naturales. En cambio, nos puede servir para una grabación, donde necesitamos ese sonido para un trozo de canción, o la canción entera.


Fig. 2



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