viernes, 13 de diciembre de 2013

Tapping rítmico en el bajo (I)

     La técnica de tapping se asocia con guitarristas metálicos hiper-veloces, virtuosos máximos que exhiben con orgullo su título de "guitarrista principal". También hay bajistas que efectúan tapping con éxito, lo cual no es poco mérito, teniendo en cuenta que las dimensiones físicas del bajo lo hacen más difícil. Soy de la opinión de que cualquier técnica puede sacarse de contexto y utilizarse para otros fines. Además, en el caso del tapping, ya es hora de que deje su lugar en la recámara de los virtuosos.

        Más allá del escaso juego melódico que ofrece, al que muy pocos consiguen sacarle el jugo, podemos emplear esta técnica con fines rítmico-armónicos. Podemos ejecutar ostinatos que definan acordes y agiten el entramado rítmico. Eso, tratándose del bajo, nos puede ser de gran utilidad. No en un repertorio de standards, o de swing, pero sí en un contexto más experimental, alguna intro, algún pasaje en el que queramos dar un giro al acompañamiento de siempre, etc.

     Para ello, reduciremos voluntariamente nuestro abanico de notas a usar y nos centraremos en el ritmo, las notas del acorde y alguna línea de walking bass. Pero, antes de eso, repasemos la técnica en sí.

Tapping básico

        En tapping tradicional, la mano que pulsa las cuerdas pasa a percutir, directamente sobre el mástil, la nota deseada. Suelen usarse los dedos 1 (índice) y 2 (medio), a veces el 3 (anular). Además de notas sueltas podemos percutir con dos o más dedos a la vez para ejecutar acordes, como se muestra en la figura 1.


Fig. 1

         El tapping tradicional va de la mano de otra técnica, conocida como hammer-on y pull-off que ya explicamos en Bajo Mínimos. Pondremos un ejemplo. 

       En la figura 2 vemos cómo ejecutar un arpegio sobre Dm. La primera nota (D) del primer compás la percutimos con el pulgar de la mano ejecutora. Los números sobre las notas pertenecen, también, a la mano que ejecuta.


Fig. 2


Tapping rítmico a dos manos

          En esta técnica, la mano que se posa sobre el mástil no se limita a sujetar la cuerda, sino que efectúa un movimiento hacia abajo, golpeando cuerda contra mástil para producir otras notas. Utilizaremos la mano que se posa sobre el mástil para golpear la tónica del acorde. Las más de las veces lo haremos con el dedo índice, o con el número 3 (anular). 

          En cuanto a la otra mano, utilizaremos, por orden de importancia, los dedos 1 (índice), 2 (medio) y 0 (pulgar), aunque también puede usarse el 3 (anular) si fuera necesario. La figura 2 nos muestra la posición de los dedos de ambas manos.


Fig. 2

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