sábado, 8 de marzo de 2014

Líneas de bajo (y IV)

     Al igual que hicimos con la parte rítmica, analicemos líneas de bajo que nos gusten, nuestros modelos. Dejemos de lado el ritmo por esta vez y concentrémonos en las notas. Y no sólo en las notas utilizadas, sino también en qué tiempos van colocadas. El análisis armónico es otra gran herramienta. Muchas veces enseña más sobre armonía que la armonía a palo seco. Es el análisis de lo que nos gusta cómo funciona.
  • Casi siempre vamos a encontrar la tónica en el primer tiempo del compás, al menos cuando cambia el acorde. Es la nota que no falla. Frente a la tiranía que impone podemos plantear un reto: construir una línea de bajo usando sólo tónicas y ritmo. Y que no sea aburrida, ni predecible, ni... Todo un reto.
  • Si no encontramos la tónica en el primer tiempo del compás habrá que preguntarse qué tipo de nota va en su lugar. ¿Pertenece al acorde, a la escala? Tomemos nota del resultado.
  • Sonar consistente no implica sonar evidente, como tocar arpegios a toda hora. Crear una línea de bajo que, además de servir como soporte armónico, constituya por sí misma una melodía interesante es todo un arte. Una escucha atenta, y analítica, de buenas líneas de bajo, educa nuestro oído.
  • Reproduce, de oído, líneas de bajo que te gusten.
  • Imagina, sin tocar, líneas de bajo sobre una progresión de acordes.

















  • Coloquemos las notas cruciales en los tiempos fuertes del compás, 1 y 3. Para el oído son las notas que caen en estos tiempos las que mejor definen la armonía.
  • Alternar notas consonantes y disonantes para crear un equilibrio, para crear tensión o para resolverla. Esto evitará que nuestra línea suene plana. Hemos hablado de dos grupos de notas, el primer grupo constituye las notas del acorde, las consonantes. El segundo grupo se denomina tensiones o extensiones del acorde, y son notas que producen disonancia, concepto que, en música, no expresa nada malo.
  • Podemos utilizar las tensiones en tres formas: en estado natural, disminuidas o aumentadas. Tomemos nota del efecto que producen.
  • No hace falta que toda línea sea genial. Mientras sea correcta, cumple su función. Perseguir la línea genial a toda costa ha vuelto locos a muchos bajistas.
     No te creas nada de lo dicho aquí. Compruébalo, experimenta y saca tus propias conclusiones.

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