martes, 4 de septiembre de 2012

Walking bass (I)

Introducción
      El bajo, lo mismo que la batería, es un instrumento que ejerce de acompañante la mayor parte del tiempo, aunque en determinados momentos puede ―o debe― ejercer de solista. Ambas formas de funcionar, el modo solista y el modo acompañamiento, no son compartimentos estancos, sino que van de la mano. Pensemos en ese relleno al final de una sección para pasar a la siguiente, o en esa intro que requiere cierta melodía. En estos mini-solos, o en los solos propiamente dichos, utilizaremos todo lo que sabemos de una forma distinta a cuando funcionamos en modo acompañamiento, por lo que merecen capítulo aparte. Aquí nos centraremos en cómo aplicar todo lo que sabemos en modo acompañamiento.
      Hay muchos tipos de acompañamiento, pero, de todos ellos, el walking-bass es el más didáctico. Es una forma de acompañamiento que se puede aplicar a muchos estilos, y tiene la ventaja de que, si lo dominas, cualquier otro acompañamiento es pan comido. Estoy hablando de lo mucho que nos enseña el walking-bass, aunque para construir líneas de bajo en estilos concretos ―funky, reggae, crust-metal o ska― lo mejor será empaparse de todas aquellas peculiaridades que dan el sonido característico a dicho estilo. Los rudimentos del walking-bass se pueden consultar en este apartado de Bajo Mínimos.
      En otros artículos hemos hablado de arpegios y cómo enlazarlos (ver Enlazando arpegiosI y II). Estos artículos tienen más valor del que parece, desde el punto de vista del aprendizaje, ya que, si bien el enfoque allí propuesto resulta limitado a la hora de tocar, es mucho lo que nos enseña acerca de los arpegios. ¿Son importantes los arpegios? Cruciales. Veamos por qué.
      Un arpegio y un acorde contienen las mismas notas. Se diferencian en la forma de ejecutarse. Si tocamos todas las notas del acorde a la vez, tocamos el acorde; si las tocamos de una en una, tocamos su arpegio, o el acorde de forma arpegiada. Por ejemplo, si tocamos las notas C E G B de una en una, y por este orden, estamos tocando un arpegio de Cmaj7, mientras que si las tocamos todas a la vez, tocamos el acorde mencionado. Aquí no trataremos de cómo ejecutar acordes en el bajo, sino de su forma arpegiada, aunque debe quedar claro que, a efectos de notas, tanto "acordes" como "arpegios" son términos equivalentes.
      Los bajistas tocamos la tónica de cada acorde más que cualquier otra nota, pero limitarse a las tónicas empobrece mucho nuestro enfoque, y hace que muchos se pregunten qué hay más allá de la tónica, o por qué los buenos bajistas parecen tocar lo que les da la gana, en lugar de pasarse el concierto replegados en las tónicas. Antes de continuar conviene tener claro el concepto de intervalo, primer concepto clave, y todas las clases de intervalos que podemos formar. Después, segundo concepto clave, conviene manejarse con los acordes, formados por intervalos, y sus diferentes tipos. Sobre intervalos y acordes puede consultarse la sección de “Teoría” de la web antigua, Bajo Mínimos, y lo mismo para el cifrado de los acordes, al menos los básicos: mayor, menor, séptima, disminuido y aumentado. Me refiero a saber, o poder calcular rápidamente, las notas que componen cada acorde, no a la función de los mismos.

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