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viernes, 15 de febrero de 2019

Progresiones de acordes (las que faltaban) (y II)

En el canal YouTube de Bajo Máximos dispones de un vídeo explicativo de este artículo. Clic aquí

Continuamos explorando distintas combinaciones de acordes, siempre con el objetivo de sacar el máximo partido a este recurso. Así que ya sabes: enchufa tu bajo y prepárate para descubrir nuevos territorios sonoros.

En esta segunda parte veremos, además, cómo sacar partido a posiciones fijas. Es decir, conseguir distintos acordes sin cambiar de posición, sólo desplazando uno o dos dedos (figuras 4, 6 y 7).

En el ejemplo de la figura 1 vemos una progresión muy sencilla que hace un buen uso de las cuartas y las quintas. Como sabemos, se trata del mismo intervalo, pero con una sonoridad distinta en cada caso, que hará que nos decantemos por uno u otro. La digitación la puedes encontrar tanto en artículos anteriores como en los vídeos del canal de YouTube de Bajo Máximos (ver enlace más arriba).

Fig.1


La figura 2 muestra los acordes que vamos a necesitar para la progresión que veremos a continuación. Son acordes que ya hemos visto, casi todos en su forma básica (mayores y menores) y algunos con extensiones para dar variedad y un toque de color.


Fig.2


La figura 3 nos muestra la mencionada progresión, una progresión en C que modula por unos instantes a Eb, consiguiendo un efecto altamente refrescante sobre el conjunto de la pieza.


Fig.3


En la figura 4 puedes ver los diagramas correspondientes a los acordes necesarios para ejecutar la siguiente progresión. En ellos verás la colocación de los dedos y las notas que integran cada acorde, pero debido a su complejidad te recomiendo que veas el vídeo explicativo cuyo enlace tienes al principio de este artículo. Código de colores: el verde muestra la primera posición y el resto sus variaciones, siguiendo este orden: azul, café y rojo. Las notas en color blanco son notas comunes y por lo tanto quedan fijas.


Fig.4


La figura 5 muestra la progresión que se construye con los acordes anteriores. Una progresión en D con descensos diatónicos (los dos últimos compases de cada fila) y un descenso cromático en la tercera fila muy similar a uno que ya vimos en otro artículo.


Fig.5


A continuación (figura 6) vemos una sencilla pero efectiva progresión, utilizada en un artículo previo, que hace un buen uso de la cuerda de A tocada al aire.

Fig.6


Los diagramas de la figura muestran los acordes que se usan en la siguiente progresión, todos ellos ya de sobra conocidos.

Fig.7


Y aquí tenemos la progresión (figura 8). Nuevamente, un descenso cromático en la primera fila de acordes y lo más parecido a un dominante secundario en el penúltimo compás.

Fig.8


El uso de acordes en su contexto real, es decir, formando progresiones debe servirnos para darnos cuenta de la importancia de las distintas notas y el sonido peculiar que producen en los cambios de acorde, algo que podemos aprovechar para incorporarlo a nuestras líneas de bajo.


viernes, 1 de febrero de 2019

Progresiones de acordes (las que faltaban) (I)



 En el canal YouTube de Bajo Máximos dispones de un vídeo explicativo de este artículo. Clic aquí

Continuamos con el apasionante tema de los acordes en el bajo viendo otras progresiones en las que veremos cómo funcionan los que ya conocemos y sabemos colocar en el mástil, su color, su sonido característico y su función armónica. Si este tema te pilla de nuevas, lo mejor es que empieces por el principio con este otro artículo. Lo entenderás mejor.

En este artículo no vamos a mostrar la digitación para cada acorde, es decir, los números correspondientes a los dedos de la mano izquierda, precisamente por lo dicho en el párrafo anterior. El enlace te lleva directo a los artículos anteriores donde encontrarás las digitaciones correspondientes a todos y cada uno de los acordes que se presentan en estas progresiones. Y ya, sin más, vamos con la primera progresión.

ii-V-I-VI (tonalidad mayor)


Es una progresión muy común que puede escucharse en muchos standards de jazz y también en canciones pop. Se suele usar también como turnaround en un blues mayor, como veremos más adelante. En la figura 1 podemos ver la progresión y, justo debajo, los diagramas correspondientes a los acordes que la integran.

Fig. 1


ii-V-i-IV (tonalidad menor)


También muy común, representa la versión para la tonalidad menor y se puede usar como turnaround en un blues menor. Tócala y dime si no te vienen a la mente varias canciones que utilizan esta sucesión de acordes, en todo o en parte. La figura 2 muestra la progresión junto con los diagramas de los acordes correspondientes.

Fig. 2


Blues mayor


Cuando se trata de progresiones de acordes, las de blues son obligatorias. En la figura 3 tienes una colección de acordes con su diagrama y las notas que lo componen. Son los acordes que emplearemos en el ejemplo de la figura 4, más abajo.

Fig. 3

Es una típica progresión de blues, con algunos aderezos para darle interés y elevarla con respecto a la muy básica, que tan sólo usa I-IV-V. Me refiero al Fdim7 del sexto compás o al Ab7 del décimo compás. Puede observarse que en los compases once y doce utilizamos un turnaround muy parecido al de la figura 1. Para más información te recomiendo este artículo sobre el bajo en el blues.

Fig. 4


Blues menor


Al igual que en el ejemplo anterior, en la figura 5 mostramos los acordes que nos harán falta para ejecutar la progresión mostrada más abajo, en la figura 6.

Fig. 5

De nuevo una progresión de blues menor con un turnaround en el último compás muy similar al de la figura 2. El Bb7 del noveno compás nos guía hacia la dominante por cromatismo consiguiendo un cierto efecto dramático típico del blues menor.

Fig. 6


Progresión 3


En este ejemplo vamos a utilizar, casi exclusivamente, acordes de dos notas con la tónica en la cuarta cuerda. En la figura 7 tienes todos los necesarios.

Fig. 7

Es una progresión muy simple, a pesar de que pueda parecer compleja sobre el papel (figura 8), que utiliza todos los acordes de la tonalidad de E, más algún intercambio modal para darle color, como el G# o el D#m, que no están en la escala de E, pero nos hacen un buen papel.

Fig. 8

En la segunda parte de este artículo veremos más progresiones para sacarle todo el jugo a los acordes en distintas posiciones.

martes, 29 de enero de 2019

Acordes de 3 notas (2ª parte) + Mi entrevista con el profesor Bajo Máximos

Ya tenéis en el canal de YouTube el vídeo correspondiente a la tercera parte de esta serie sobre acordes en el bajo, que no pretende ser más que un manual de acordes básicos para que te vayas manejando por el mástil.



La segunda parte del vídeo contiene la sorpresa prometida. En rigurosa exclusiva, imágenes de mi encuentro con el profesor Bajo Máximos, cuya información me vino de perlas a la hora de escribir estos artículos. En próximas entregas veremos más progresiones de acordes para ir combinando las distintas posiciones y conseguir un sonido rico y poco  usual. ¡Nos vemos!

sábado, 26 de enero de 2019

Acordes en el bajo (los que faltaban)



En el canal YouTube de Bajo Máximos dispones de un vídeo explicativo de este artículo. Clic aquí

En este artículo vamos a complementar la serie titulada "Acordes en el bajo". Incluiremos algunos acordes que se nos quedaron en el tintero y nos permitirán dar un toque de color a nuestras progresiones. Empecemos.

Acorde menor con sexta menor (mb6)



En la figura 1 podemos ver el acorde menor con sexta menor en dos posiciones: cuando la tónica (T) se encuentra en la tercera cuerda (izquierda) y cuando lo hace en la segunda (derecha). El acorde de la izquierda es un Cmb6 construido sobre el C del traste número XV, con su quinta, que es G, y su sexta menor, que es Ab. Un acorde con una sonoridad muy peculiar que yo no calificaría como alegre. El de la derecha es el mismo acorde, pero con la sexta menor de la octava inferior. Nótese que la sonoridad cambia por completo.

Fig. 1

Acordes de novena con quinta


En la figura 2 podemos ver los acordes de novena y novena disminuida que ya vimos en formato de dos notas. Ahora añadimos la quinta para dotarlos de mayor riqueza. El acorde de la izquierda es un C9 construido sobre el C del traste número XV, con su quinta, que es G, y su novena, que es D. El de la derecha es un Cb9, con su quinta y su novena disminuida, que es Db.

Fig. 2

Acorde semi-disminuido (m7b5)


En la figura 3 vemos el acorde semi-disminuido en dos posiciones: cuando la tónica (T) se encuentra en la tercera cuerda (izquierda) y cuando lo hace sobre la segunda cuerda (derecha). El acorde de la izquierda es un Bm7b5 construido sobre el B del traste número XIV, con su quinta disminuida, que es F, y su séptima, que es A. Esta última nota es las que define el acorde y lo distingue del disminuido y del disminuido séptima. El acorde de la derecha es una buena opción cuando la tónica se encuentra en la segunda cuerda, pero no es tan preciso, ya que al carecer de séptima podría tratarse de alguno de sus parientes de la familia de los disminuidos.

Fig. 3

Acordes sus4 y sus2


En la figura 4 vemos los acordes sus4 (izquierda) y sus2 (derecha). El acorde sus4, como vimos en otro artículo, se compone de tónica, cuarta y quinta, mientras que el acorde sus2 se compone de tónica, segunda y quinta. Ambos tienen en común que omiten la tercera del acorde, ambigüedad que les permite funcionar como acordes mayores o menores. Se ofrecen dos posibilidades de digitación: haciendo cejilla con el dedo 1 (izquierda) o usando el resto de los dedos (derecha).

Fig. 4
El acorde de la izquierda es un Csus4, con su quinta, que es G, y su cuarta, que es F. El de la derecha es un Fsus2, con su quinta, que es C, y su segunda, que es G.

Acordes mayor y menor con tónica en la cuarta cuerda


Este tipo de acordes son muy efectivos. Poseen una sonoridad muy rica, fruto de la gran distancia que hay entre sus dos notas. Tienen su tónica en el registro grave, lo que significa que sobre cualquier nota del bajo situada en la cuarta cuerda podemos construir, de la manera más simple, un acorde mayor o menor. En la figura 5 podemos ver ambos. El de la derecha es un A construido sobre el A del traste número V más su tercera, que es C#. El acorde de la derecha es un Am, con su tercera menor que es C.

Fig. 5

Acordes de séptima y menor séptima con tónica en la cuarta cuerda


Podemos enriquecer las dos posiciones que acabamos de ver añadiéndoles la séptima, como puede verse en la figura 6. El acorde de la izquierda es un A7, con su tercera (C#) y su séptima, que es G. El de la derecha es un Am7, con su tercera menor (C) y su séptima (G).
Fig. 6
Con esta pequeña guía de acordes dispones de vocabulario suficiente para empezar a tocar canciones y explorar en busca de nuevos acordes. Lo importante es tener claro cómo se construyen, cosa que veremos en otro artículo.


sábado, 19 de enero de 2019

Acordes en el bajo I

Nueva serie de vídeos sobre cómo ejecutar acordes con el bajo. En ellos se puede visualizar todo cuanto fue explicado en otros artículos de este blog, concretamente los denominados "Acordes en el bajo". Los artículos han sido actualizados para ofrecer una explicación más clara de la técnica. Ahora podéis ver cómo colocar los dedos e interpretar los gráficos correctamente. También podéis escuchar la sonoridad de los distintos acordes, algo fundamental para poder utilizarlos.


En esta primera parte nos centramos en los acordes de dos notas. En breve subiremos otros vídeos que ilustran cómo ejecutar acordes de tres notas y cómo podéis aplicarlos a vuestras composiciones musicales o arreglos de otras canciones. Los acordes no forman parte del trabajo típico de un bajista, pero si se utilizan bien en el momento adecuado pueden añadir una nota de color muy interesante. ¡Buen provecho!

sábado, 12 de enero de 2019

Aquellas webs de puro HTML


Un músico es como un viajero. Hay ciudades que conoce a la perfección, pero desea conocer otras. Tiene su técnica favorita, la que domina, y sus conocimientos de armonía más o menos extensos, pero desea explorar otros territorios, convencido de que encontrará tesoros que llevarse a casa y de que el viaje le resultará enriquecedor.

Existen diversas técnicas de ejecución en el bajo eléctrico: dedos, púa, slap, tapping… Incluso dentro de ellas hay sub-técnicas, diferentes formas de usar los dedos o de percutir las cuerdas en el slap. Dejando de lado que siempre han existido genios, la realidad es que un bajista suele destacar en una técnica más que en las otras. Incluso puede que prescinda de todas menos una, siguiendo aquel refrán que dice que “el que mucho abarca, poco aprieta”. Así, un experto en slap puede que no sea muy hábil con los dedos y ni siquiera se plantee utilizar la púa, mientras que alguien acostumbrado a los dedos es posible que ignore por completo el slap (Jaco Pastorius, sin ir más lejos).

Nadie te obliga a dominar todas las técnicas, aunque si deseas dedicarte al bajo de forma profesional es primordial que puedas defenderte en todas ellas, al menos de una forma decente, ya que es posible que el que te contrata desee en un momento determinado un poco de dedos, slap, tapping o acordes para dar variedad a la canción. Mejor todavía: aunque el jefe no te lo sugiera, puede verse gratamente sorprendido si, al esbozar una canción, entras ejecutando una técnica que se salga de la norma en comparación con el resto del repertorio.

Con esta finalidad desarrollé un pequeño apartado de “Técnica” en mi web original, Bajo Mínimos, a finales de 1998. No pretendía ser un dossier exhaustivo, pero sí mencionar las principales y explicar en qué consisten para que cada uno pudiera ampliar información por su cuenta, información que muchas veces he ampliado desde los artículos de este blog.



Tengo que decir que aquella página web, Bajo Mínimos, sigue activa a día de hoy. Cuando entras con Google Chrome te aparecerá la frase “No es seguro” en el cajetín de direcciones URL (wtf?), cosa que no comprendo, ni tampoco los administradores del servidor. Estoy en condiciones de garantizar la seguridad del acceso, ya que se trata de un servidor que corre bajo Linux y sus esforzados administradores se pasan día y noche monitoreándolo. No por mi contenido, desde luego, pero sí por otros que comparten el hosting. Así que nada, podéis entrar sin problema alguno.

Cuando empecé a programar aquella web no existía PHP ni todas esas maravillas de la tecnología que dan a las páginas de hoy ese aspecto tan admirable. La palabra SEO no se conocía. Construíamos a base de prueba y error, experimentando libremente. Cualquier experto en SEO de nuestros días te dirá que mi página es un auténtico desastre en cuanto a diseño. Te dirá que no es SEO-friendly, y no seré yo quien lo discuta, puesto que tiene toda la razón. Pero tengo algo para ese experto en SEO.

Es posible que páginas con un SEO pobre queden apartadas del tráfico del ciberespacio, relegadas al olvido y solamente rescatadas de cuando en cuando por algún simpático bloguero que las da a conocer posteando un link. Sin embargo, tengo que decir que la mejor información que jamás encontré en Internet provenía de páginas de este tipo, en un noventa y cinco por ciento. Auténticas perlas en su contenido. Esos consejos dorados que no te dice nadie, porque el que los sabe se los calla como una harpía para tener ventaja sobre la siempre creciente manada de competidores.

Por desgracia, la mayoría de estas webs han desaparecido. Desde aquí quiero emitir un sincero homenaje a gente como Libby Bee (The Libster) o Marc Sabatella por ser mis faros, mis guías, en aquel lejano cambio de milenio. Los sigo admirando profundamente.
Ah, el eterno debate entre forma y fondo, la visibilidad y el contenido. Entiendo que es mucho más agradable leer una página donde sus contenidos son presentados de forma impecable, páginas cuya producción cuesta, a veces, un dinero que algunos no nos podemos permitir. Pero ¿es acaso un sitio web sobre bajo eléctrico un fin en sí mismo, un objeto para ser contemplado? ¿Va a entrar en éxtasis alguien por el mejor hecho de aterrizar en una web con un diseño que quita la cabeza?

Te pongo un ejemplo. Si tuvieras que elegir entre una web con un diseño de rompe y rasga, cool hasta la muerte, pero con un contenido regular, y otra de diseño simplón y colores chillones, pero con una información realmente útil para mejorar tu forma de tocar, ¿cuál visitarías primero?


miércoles, 9 de enero de 2019

Cómo ejecutar hammer-on y pull-off


Comenzamos una serie de vídeos, que podéis consultar en mi canal de YouTube, sobre técnica y otros aspectos de nuestro instrumento favorito. En este primer vídeo se explica, de forma simple, cómo conseguir una mayor velocidad en los fraseos, gracias a la aplicación de las técnicas de hammer-on y pull-off.


Disponéis de información por escrito en este artículo de Bajo Mínimos. Recordad que la velocidad no es un fin en sí mismo y que toda técnica puede resultar útil para mejorar nuestra forma de tocar. Que lo disfrutéis.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Posición de la mano derecha

Respondo algunos comentarios que he recibido sobre la forma de colocar la mano que ejecuta, la derecha si eres diestro y la izquierda si eres zurdo. Nuestros dedos tienen longitudes distintas (imagen 1), lo que dificulta la ejecución. Para solucionar esto, podemos hacer dos cosas:

  1. Inclinar ligeramente la mano en dirección al dedo pulgar de forma que las puntas queden a la misma altura (imagen 2)
  2. Contraer ligeramente los dedos hasta que sus puntas queden al mismo nivel (imagen 3)



domingo, 25 de enero de 2015

Cómo organizar el aprendizaje musical

Es una situación muy común: te compras un bajo, un pequeño amplificador y te decides a aprender. Te metes en Google o en YouTube y buscas cursos de bajo, tutoriales, etc. Le das a la tecla "enter" y aparecen miles de referencias. En una primera fase, nuestra reacción es buena: hay material de sobra, totalmente gratuito, para aprender a tocar el bajo. Con esa sensación nos acostamos, reconfortados, y puede que nos dure toda la semana, o todo el mes.

En la segunda fase, nuestra reacción ya no es tan buena. Empezamos a ver que no hay orden, unidad, unanimidad en la presentación de los conceptos. Ni siquiera cuando se trata del mismo autor. Nos asaltan algunas dudas sobre lo que es principal o secundario, sobre lo que hay que estudiar primero para comprender materias más avanzadas, sobre el material que está equivocado (que lo hay) y nos va a hacer perder un tiempo precioso en prácticas inútiles. Esta sensación sólo dura hasta que encontramos otro vídeo o curso que nos abre los ojos, y volvemos a ejecutar el bucle indefinidamente.



En los últimos meses, son muchos los que, abrumados por los efectos negativos de la segunda fase, me han pedido consejo sobre cómo enfocar su aprendizaje musical. Lo primero que les puedo decir es lo mismo que publiqué en un foro argentino de bajistas:
No creo que sea un gran problema haber empezado la casa por el tejado, o no haber seguido un orden estricto en el aprendizaje. Sobre todo, porque no habrá dos profesores en el mundo que se pongan de acuerdo sobre cuál sería ese orden, esa sucesión ideal de materias. Por tanto, uno debe identificar lo que le falta, y esto puede que le lleve a otras cosas que faltan, y así, estirando del hilo, uno va sabiendo lo que necesita. Como profesor, recomiendo unas áreas que todo músico debería desarrollar, como son, y las pongo sin un orden:
  • Solfeo y armonía. Para entender cómo funciona la música.
  • Desarrollo del oído musical. Tan necesario para tocar como ver para conducir.
  • Técnica. Ejercicios mecánicos para saber cómo llegar a tocar lo que quieres tocar.
Otras, también importantes serían:
  • Gusto musical.
  • Conocimientos mínimos sobre bajos, amplificadores y efectos.
Y alguna más que se me puede haber olvidado. Es importante saber que se pueden ir adquiriendo todas al mismo tiempo, un poco de cada una, y de hecho es lo normal. Ya sé que las tres que he citado como básicas pueden resultar aburridas y no se consiguen en dos días. Por eso, lo importante es valorar lo que vamos consiguiendo, no lo que nos falta.

Hasta aquí la respuesta para los que no gustan de leer mucho.


Para los que gustan de hablar sobre este tema, hablemos, porque hay mucho que decir. Por ejemplo, ¿qué escuela es mejor para aprender a tocar: la clásica, el jazz o tocar de oído? Obviamente, quien responda la pregunta se verá condicionado por su formación musical. Lo cierto es que no hay una respuesta correcta, a menos que respondamos "las tres". En efecto, en cada escuela podemos encontrar ejemplos de grandes músicos. También los hay que se beneficiaron de las tres, o dos de ellas, en mayor o menor medida. Ninguna forma de aprendizaje debería ser excluida, pues todo suma conocimientos y nos hace músicos más completos.

De la misma forma, toda escuela tiene sus carencias. Todos hemos visto músicos de formación clásica que no saben improvisar un solo de ocho compases; músicos de jazz con una capacidad de lectura deficiente; músicos auto-didactas con grandes lagunas de armonía.

Otra cuestión importante, ya de tipo más general. Se trata de algo que sucede, no ya con la enseñanza musical, sino con cualquier tipo de aprendizaje o información. Tiene que ver con la saturación de información a que nos vemos sometidos. Cada vez se genera y se distribuye más información, por lo que es imposible abarcarla toda. Estamos pasando de la era de la información a la era de la desinformación, ya que, cuando tienes tanta información, a menudo contradictoria, por la incapacidad de los autores para ponerse de acuerdo, ya nadie sabe lo que es cierto y lo que no lo es. Cien mil personas opinando sobre cualquier tema, a su favor, y cien mil opinando en contra, dejan la cuestión en tablas. Es decir, perpetúan el enigma.

Conclusión: siempre podremos guiarnos por nuestra intuición y estirar del hilo de lo que ya sabemos. Detectar qué áreas nos fallan y completar y buscar esa información concreta. Este es el trabajo. Todo aprendizaje ha de ser activo. No importa lo que tardemos, sino lo que vayamos consiguiendo. Todos moriremos con muchas cosas por aprender, así que es mejor no mitificar al músico perfecto. No existe.


martes, 4 de marzo de 2014

Anclaje y precisión (y IV)

Hemos mencionado golpes y arrastres que producen chasquidos o ruidos indeseados. Y, ¿qué ocurre si mi ecualización favorita es esa que potencia los agudos sin dejar de lado los graves, la típica ecualización en "V"?, ¿es que ya no puedo utilizarla, so pena de figurar en la Lista Mundial de Bajistas Imprecisos? Claro que se puede utilizar, pero, o bien aprendes a silenciar las cuerdas, o bien haces que los inconvenientes jueguen a tu favor. O ambas cosas.

Utilizar los chasquidos, convirtiéndolos en notas falsas, haciendo ritmo, sobre todo en slap, es una solución, y todo un arte. De hecho, muchos bajistas emplean ruidos producidos con la palma de la mano, de cualquier mano, para hacer ritmo mientras tocan. Ruidos y chasquidos a tiempo y contratiempo pueden formar una máquina rítmica fenomenal. Aprender slap es, en realidad, aprender a combinar notas que suenan y todo un conjunto de golpes rítmicos efectuados con ambas manos. Insisto en que podemos utilizar los ruidos más allá del slap.


Vamos ahora con aquella otra solución que prometimos para el anclaje móvil. También explicaremos de qué manera se relacionan anclaje y precisión.

Pulgar + antebrazo


Revisando lo dicho sobre anclajes, es obvio que todos tienen algo en común: la mano utiliza el dedo pulgar para sentarse sobre el punto de apoyo elegido. Ahora bien, si liberamos el pulgar nos puede ser útil para silenciar las cuerdas, colocándolo sobre ellas. Solo que necesitaremos otro asiento para la mano. ¡Tachán! El antebrazo.


Obviamente, no apoyaremos el antebrazo sobre los puntos de apoyo descritos en la parte II de este artículo. Lo apoyaremos sobre la parte superior del cuerpo del bajo (fig. 1).



Fig. 1















Después, colocaremos el pulgar. Lo posamos sobre las cuerdas, silenciándolas, y luego giramos ligeramente la mano, en el sentido de las agujas del reloj, como se muestra en la figura 2. Ya estamos listos para tocar.


Fig. 2

Nótese que, apoyando el antebrazo en lugar del pulgar solucionamos, de una tacada, ambos problemas: el del anclaje y el de silenciar las cuerdas. Y funciona con todas las técnicas de mano ejecutora. Tal vez no sea apropiado para todo momento, pero si necesitamos rapidez puede ser crucial para mantener nuestra precisión.

Recordemos que lo importante es sonar bienSi suena bien, no importa dónde coloques el pulgar o de qué manera silencies las cuerdas. Nadie va a preguntar. Y si lo hacen será para obtener inspiración.



lunes, 3 de marzo de 2014

Anclaje y precisión (III)

Precisión


Por precisión entendemos ese conjunto de habilidades manuales y dactilares que evitan que nuestra línea de bajo suene borrosa, o turbia, en contra de nuestra voluntad. Es una de las cosas que más trabajo da al que empieza a tocar, y podríamos decir que tocar el bajo consiste, en gran parte, en adquirir precisión.


Exceptuando a Motörhead y otras aves, sin las cuales nuestra adolescencia hubiera sido un aburrimiento completo, una línea de bajo turbia no puede subirse de volumen, porque enturbia toda la mezcla. No empasta bien con la batería. No marca bien los acordes. No sirve a su propósito. No, no y no.

       La imprecisión puede ocurrir por distintos motivos:

          Mano que digita
  • Al cambiar de cuerda hacemos sonar la cuerda anterior, al aire, y su sonido se mezcla con la nueva nota. Ocurre con frecuencia al ir de grave a agudo.
  • Al cambiar de  posición, sobre todo con ecualización aguda, el arrastre de nuestros dedos sobre las cuerdas produce un sonido que ensucia la ejecución.
          Mano ejecutora
  • Al percutir la cuerda hacemos sonar otra/s cuerda/s y se mezclan las notas. Sucede, sobre todo, con la técnica de púa.
  • Al cambiar de punto de apoyo golpeamos las cuerdas hacia el cuerpo del bajo, sobre la pastilla, produciendo un chasquido que ensucia la ejecución.

Silenciando las cuerdas

¿Cómo podemos evitar sonar turbio?

          Mano que digita
  • Relaja la presión que haces sobre la nota y esta deja de sonar. Aprender a controlar esto es muy útil.
  • Colocar un dedo, normalmente el índice, a modo de cejilla, abarcando todas las cuerdas, posado sobre ellas, evita que suenen. Aunque los dedos de la otra mano las percutan por error.
          Mano que ejecuta
  • Posar la mano sobre las cuerdas, sin golpearlas, anula el sonido. También puede hacerse con un solo dedo. Incluso con el antebrazo, desplazándolo hacia abajo.
  • En ocasiones puede ser útil introducir un dedo entre dos cuerdas, para anular su sonido por completo, mientras tocamos sobre otra u otras.
Para adquirir precisión es conveniente trabajar estas habilidades, y otras que se nos ocurran, combinando las de ambas manos. También es importante practicar para atinar en las cuerdas que queremos que suenen, lo que sólo otorga la práctica consciente. Nuestra velocidad máxima de ejecución se ha de medir en limpio. Es decir, a qué velocidad podemos tocar sin que suenen notas al azar.

domingo, 2 de marzo de 2014

Anclaje y precisión (II)

Lo ideal sería un anclaje basculante. Es decir, un único punto de apoyo que nos permitiera acceso total a la zona de percusión. No digo que sea imposible, pero yo no lo he encontrado. Antes de responder la pregunta sobre el anclaje veamos, como prometimos, los distintos puntos de apoyo (fig. 1):
  • Sobre la pastilla del bajo
Clásico y útil. Si nuestro bajo tiene dos pastillas, una de graves y una de agudos, podemos alternar el anclaje entre las dos pastillas.
  • Sobre un apoyador colocado ex profeso
No todos los bajos traen estos puntos de apoyo, aunque siempre podemos añadirlo nosotros... o un luthier.
  • Sobre el puente
Aquí no parece apropiado apoyar el pulgar, pero sí la palma de la mano para hacer palm-muting, por ejemplo. O para tocar con púa.
  • Sobre una cuerda
Similar al apoyo sobre la pastilla, pero con menor recorrido de los dedos. Sólo que no sirve para tocar la cuerda más grave. Cambiar el anclaje según la cuerda que toquemos resulta poco práctico.
  • Sobre el extremo del mástil que se une al cuerpo
Combina el apoyo sobre la pastilla y el de la cuerda.
  • Sobre el mástil
Adecuado para slapear sin hacer slap.


Fig. 1






















A modo de solución

Digamos que no hay un punto de apoyo mejor que otro, y que nuestro objetivo será el de siempre: estar lo más cómodos posible, evitar dolores o cansancio, tener el mejor acceso a las cuerdas, y poder digitar con la soltura y velocidad requeridas.

Además, como vimos en el artículo sobre la mano ejecutora, existe un sinfín de técnicas para percutir las cuerdas, por lo que un anclaje fijo no parece apropiado para todas. Por tanto:

  • Si tenemos claro que siempre vamos a utilizar la misma técnica de percusión, mismo sonido, etc, no tendremos problema en utilizar, hasta la muerte, un anclaje fijo. Fin del problema.
  • Si deseamos utilizar diversas técnicas, nuestra mejor opción es un anclaje móvil. Esto es, ir variando entre los puntos de apoyo vistos más arriba.
Desplazar la mano para cambiar de sonido debería ser automático. El tipo de canción, su estilo, o alguna parte de la misma pedirá un sonido u otro.

Existe otra solución para el anclaje móvil, en caso de que dar saltos entre pastilla y pastilla se convierta en un incordio que nos haga perder la concentración. La veremos en el apartado siguiente.



sábado, 1 de marzo de 2014

Anclaje y precisión (I)

Cuando de tocar se trata es importante sonar preciso. No hablo de sonar limpio, obligatoriamente, sino de que suenen las notas que queremos, por el orden que queremos y con el sonido que queremos. Tan importante es tocar las notas deseadas como evitar las indeseadas. De lo contrario, estamos haciendo un dueto con el azar, y algo me dice que tenemos más probabilidades de que salga una chapuza que algo genial. Por no mencionar que habría que pagarle una parte de nuestro caché al señor Azar.

Mano ejecutora


Echemos un vistazo a la mano que ejecuta. Como vimos al hablar de la mano que ejecuta son muchas las técnicas que podemos utilizar para percutir las cuerdas de nuestro bajo. Sin embargo, hay un aspecto ineludible desde que empezamos a aprender: ¿dónde apoyo la mano? Parece una tontería, pero elegir un punto de apoyo (o varios, o ninguno) condicionará nuestra forma de tocar. Lo usual es apoyar el dedo pulgar (anclaje) para que el resto de dedos puedan desplazarse con comodidad a través de las cuerdas. Existen diversos puntos de apoyo, como veremos luego, pero hay que tener en cuenta que el sonido varía según dónde hagamos sonar las cuerdas.


Sin mencionar la ecualización, o los efectos, o la propia técnica elegida, disponemos de una amplia gama de sonidos según la zona que elijamos para percutir las cuerdas. Podemos percutir donde queramos, siempre que sea entre el dedo que digita, en el traste correspondiente, y el puente, que marca el fin de la cuerda. Sin embargo, percutir sobre el mástil puede resultar complicado, a menos que se trate de slap, por lo que nuestra zona de percusión será la comprendida entre el final del mástil y el puente, como muestra la figura 1.



Fig. 1



















Esta zona, a su vez, la podemos dividir en tres sub-zonas:
  • Cerca del mástil
Sonido más grave, grueso, redondo. Menor control sobre la cuerda. Apropiado para acompañamiento o fraseo de pocas notas. Más rockero que técnico.
  • Cerca del puente
Sonido más agudo, fino, brillante. Mayor control sobre la cuerda. Apropiado para acompañamiento o fraseo de muchas notas, muted-notes, solos, etc. Más técnico que rockero.
  • En el centro
Fácil de imaginar, ¿no? Ni tan agudo, ni tan grave; bastante control sobre la cuerda. Apropiado para usos generales.

Una vez comprobado que existe una amplia zona donde percutir las cuerdas, el dilema del anclaje se acentúa: ¿anclaje fijo o móvil?