miércoles, 31 de julio de 2013

Coordinación manual

Hemos hablado de la importancia de la mano que ejecuta, la que percute las cuerdas. Para muchos académicos, esta mano tiene más importancia a la hora de tocar, más que la que fija las notas en el mástil. Pero lo verdaderamente crucial es la coordinación entre ambas. De nada servirá adquirir velocidad con una si la otra no puede seguirle. Así que, cuando hablamos de velocidad, en realidad estamos hablando de llevar nuestra coordinación manual al siguiente nivel.

Vamos a proponer un ejercicio que servirá para desentumecer nuestros dedos y aumentará nuestra coordinación manual. En la figura 1 vemos una línea de bajo simple, algo funky, que servirá para nuestro propósito. La primera parte de la línea la ejecutaremos siempre igual, como vamos a ver. Es al llegar a las semicorcheas (E - F - F# - G) cuando nuestro ejercicio adquiere significado. Para comenzar, toquemos la línea tal cual está escrita.
Fig. 1
Hemos efectuado tres golpes de mano derecha sobre la nota E. Lo que viene a continuación son tres variaciones sobre la misma línea. Dejando constante la primera parte, efectuaremos los tres golpes cada vez en una nota del grupo de semicorcheas. Ahora toca hacerlo sobre F (figura 2). 
Fig. 2
Vamos a hacerlo ahora sobre F# (figura 3).
Fig. 3
Por último, desplazaremos los golpes a la nota G (figura 4).
Fig. 4
Este ejercicio puede resultar lioso al principio, pero de eso se trata: de sacarnos de nuestra zona de confort, de lo archi-sabido, para no terminar tocando siempre lo mismo. Lo que ya sabemos tocar, no necesita mucho insistir. Ahora debemos ir a por lo que no nos resulta tan fácil.

Escala cromática

Sin dejar la coordinación manual aprovecharemos para ver esta escala. Como ya dijimos, la escala cromática puede servirnos como recurso de emergencia, por ejemplo, si nos perdemos en un solo.

En la figura 5 vemos la escala cromática empezando por A. La digitación es fácil: en sentido ascendente, consiste en colocar un dedo por traste (1 - 2 - 3 - 4) y desplazarse un traste hacia la izquierda cada vez que cambiamos de cuerda; en sentido descendente, al revés: un traste hacia la derecha.

Fig. 5

Nuestro ejercicio con la escala cromática consiste en tocarla, primero, a ritmo de negras: una nota por golpe de metrónomo. Es importante que no se note que cambiamos de cuerda, sino que suenen las notas seguidas, lo más legatto posible. Una vez conseguido esto, pasaremos a ejecutar la escala a ritmo de corcheas: dos notas (distintas!) por golpe de metrónomo. Y una vez conseguido esto, pasaremos a tocarla a semicorcheas: cuatro notas por golpe de metrónomo.

Ejercicios como estos mejorarán nuestra coordinación manual. Al mismo tiempo, recorrer con soltura la escala cromática es un recurso que puede brindarnos muchas ideas a la hora de construir o improvisar nuestras líneas de bajo.

Sustitución del tritono

La sustitución del tritono (tritone substitution) es uno de esos mitos que, al igual que los modos, uno escucha en bares y cafeterías, hipermercados y lugares de comida rápida sin llegar a hacerse una idea de lo que son. Son un misterio, sólo los iniciados conocen su verdadero significado, pero hablar de ellos eleva varios puntos el nivel de la conversación.

En resumen, sustitución del tritono significa que podemos sustituir un acorde mayor séptima por otro situado a distancia de tritono del mismo, es decir, tres tonos, es decir, una cuarta aumentada (#4) ó quinta disminuida (b5). Esta sustitución es frecuente en acordes de dominante.

¿Por qué podemos sustituirlos? Como ya explicamos y volvimos a explicar, al observar un acorde de dominante, por ejemplo un E7 (figura 1), por simplificar sus extensiones (notas E - G# - B - D), contiene la mitad de las notas del acorde situado a distancia de tritono, Bb7 (notas Bb - D - F - Ab). Concretamente, la tercera del primero se convierte en la séptima del último, y la séptima del primero es la tercera del último. Por lo cual, las escalas que combinen con un acorde lo harán con el otro. Eso es todo.
Fig. 1

Podemos ver, de paso, que si nos desplazamos por intervalos de quinta justa equivale, usando la sustitución del tritono, a desplazarnos mediante semitonos ascendentes. En efecto, si partimos, por ejemplo de A, su quinta es E (tritono A#), la quinta de E es B, la quinta de B es F# (tritono C), etc. Así, una progresión de acordes tal como:

|  Amaj7  |  E7  |  Bm7  |  F#7  |

efectuando las oportunas sustituciones de tritono quedaría como:

|  Amaj7  |  A#7  |  Bm7  |  C7  |

De forma análoga, desplazarse por intervalos de cuarta justa equivale, efectuando las sustituciones tritonales pertinentes, a desplazarnos por semitonos descendentes. En efecto, si partimos, por ejemplo, de D, su cuarta es G (tritono Db), la cuarta de G es C, la cuarta de C es F (tritono B), etc. Así, una progresión tal como:

|  Dm7  |  G7  | Cmaj7  | F7  |

efectuando sustituciones de tritono quedaría como:

|  Dm7  |  Db7  | Cmaj7  | B7  |

Como ya mencionamos, son muchas las posibilidades que tenemos, en cuanto a escalas, sobre un acorde de V7. Entre ellas está la sustitución del tritono. Una escala hexátona de Db sería perfecta sobre un G7... si no fuera porque es idéntica a una escala hexátona de G; una escala disminuida semitono-tono sobre Db sería idónea sobre un G7... si no fuera porque es idéntica a una escala disminuida de G. Todo depende del punto de vista.

martes, 30 de julio de 2013

Combinando modos relativos y paralelos (relalelos)

Hemos hablado e modos relativos, y también de modos paralelos. Es hora de combinarlos.

Sabemos que el modo relativo menor de una tonalidad mayor es una escala menor natural que se encuentra a distancia de tercera menor descendente, o sexta ascendente, partiendo de la tónica. Y al revés: el modo relativo mayor de una tonalidad menor es una escala mayor que se encuentra a distancia de tercera menor ascendente o sexta descendente. Ahora echemos un vistazo a la tonalidad de C, con todos los acordes tríada que podemos formar con sus notas de forma natural (figura 1).

Fig. 1

¿Sorprendido? En efecto, no sólo encontramos C y Am en posición de relativos. También encontramos dos parejas más: F con Dm, y G con Em. En realidad, todos los acordes menos uno (Bdim) están emparejados con su relativo mayor o menor.

¿Qué significa esto? De alguna manera, hay cuatro tonalidades implícitas en C, y por tanto, en cualquier tonalidad. Tan sólo hay una nota de diferencia, casualmente la primera alteración siguiendo su orden. En el caso de F y Dm, se trata de Bb; en el caso de G y Em se trata de F#. Si utilizamos Bb, el modo que se forma sobre C pasa de jónico a mixolidio; si utilizamos F#, el modo formado sobre C pasa de jónico a lidio; y si utilizamos Bb y F# el modo formado sobre C pasa a ser lidio dominante. Todos son modos paralelos de C.

Exploremos las nuevas tonalidades implícitas. Comenzando por F, los acordes que se forman en esta tonalidad son: Fmaj7 - Gm7 - Am7 - Bbmaj7 - C7 - Dm7 - Em7b5; y sobre G: Gmaj7 - Am7 - Bm7 - Cmaj7 - D7 - Em7 - F#m7b5. Los acordes coloreados en verde son los que ya teníamos; los coloreados en rojo son acordes que podemos tomar prestados.

Al mismo tiempo, esto nos abre posibilidades a la hora de usar escalas pentatónicas. Sabemos que, sobre una tonalidad, podemos usar la pentatónica de esa tonalidad y la de su relativo, que serán idénticas en notas, así como sus blue notes. Esto es lo habitual, pero también podemos usar otras, según los acordes mayores y menores que nos aparecen. Por ejemplo, en C, tendríamos: 
  • Pentatónica menor de A - mayor de C (obvio)
  • Pentatónica menor de D - mayor de F
  • Pentatónica menor de E - mayor de G
  • Pentatónica menor de G - mayor de Bb
  • Pentatónica menor de B - mayor de D


Pentatónicas y blue notes

¿Cómo?, ¿que la escala pentatónica te suena a música china?, ¿que cada vez que la tocas te imaginas en un restaurante con farolillos rojos y letras ininteligibles, y una camarera asiática portando un enorme plato de tallarines fritos con cerdo agridulce? Rayos. No, no se trata de tu bajo, ni has perdido el juicio. Es que, en realidad, ese es su sonido. Entonces, ¿por qué a Albert Collins no le suena a chino, sino a blues del bueno?

Las escalas pentatónicas se usaron en China desde muy antiguo, con instrumentos como el koto. También tuvieron un uso profuso en África, desde donde pasaron, primero, al Caribe, y después, al sur de los Estados Unidos.

Existen diferentes escalas formadas por cinco notas y, por tanto, se pueden llamar pentatónicas. Un ejemplo sería la escala in sen. Pero lo que consideramos como escalas pentatónicas, mayor y menor, son las mostradas en la figura 1, junto con la distancia que guardan entre sus notas, expresada en tonos. A la izquierda vemos la pentatónica mayor de A (notas A - B - C# - E - F#) y a la izquierda la pentatónica menor de A (notas A - C - D - E - G):

Fig. 1

La escala pentatónica mayor es idéntica en notas (aunque no en la disposición de las mismas) a la de su modo relativo menor. La pentatónica menor de A, en la figura 1 anterior, tiene las mismas notas que la pentatónica mayor de C.

Sobre una progresión en C, podemos utilizar la pentatónica mayor de C; sobre una progresión en Cm, la pentatónica menor de C; sobre un acorde mayor, su pentatónica mayor; y sobre un acorde menor, su pentatónica menor. Pero, ¿qué pentatónica podemos utilizar sobre un acorde aumentado? La pentatónica mayor de la tercera o la pentatónica mayor del tritono. Y, ¿qué pentatónica usaríamos sobre un acorde disminuido? La pentatónica mayor de la quinta aumentada.


Blue notes


Por el momento seguimos sonando bastante orientales, y así seguiremos a menos que añadamos algo. Siempre se ha dicho que lo que diferencia la escala de blues de la pentatónica menor es una nota, llamada blue note, que viene a ser la cuarta aumentada. En la pentatónica menor de A, vista antes, sería D#. Esta nota se puede alcanzar mediante un bending, como suelen hacer los guitarristas.

Curioso lo que una nota puede hacer por mejorar las cosas. Pero hete aquí que hay más blue notes que podemos utilizar para darle sabor a nuestras pentatónicas. Son la salsa barbacoa, con un poco de chile chipotle, que transformará nuestro plato de cerdo agridulce en costillas asadas. Podemos ver algunas de ellas en la figura 2, en rojo, colocadas sobre el mástil y referidas a la pentatónica menor de A.



Fig. 2

Pero, ¿qué ocurre con las blue notes de la pentatónica mayor? Podemos usar las de su tonalidad relativa. Es decir, en la pentatónica mayor de C, podemos usar las blue notes de la pentatónica menor de A, vistas arriba, intercambiando la tercera menor por la tercera.



Aprender a tocar el bajo, ¿es dificil?

La respuesta es sí. ¿Es difícil? Sí. ¿Es fácil? Sí. Esta es la respuesta que daría si tengo que tomar un avión y llevo retraso. Después de todo, no es ninguna mentira. ¿Por qué es fácil? Porque, comparado con sobrevivir 76 días en una balsa en medio del océano, no tiene mucha complicación. ¿Por qué es difícil? Porque, comparado con hacer la siesta bajo un pino, tiene su complicación. En suma, depende de dónde fijemos el límite entre lo fácil y lo difícil.

Cuestiones filosóficas —o bajológicas— aparte, lo cierto es que depende del empeño que pongamos. Cierto, se requiere un mínimo de sentido del ritmo, de oído musical y de habilidad manual, pero eso lo tiene casi todo el mundo. Es cierto, también, que los niños y los jóvenes aprenden más rápido; pero también vemos muchos niños que abandonan a los tres años y muchos adultos que son constantes y alcanzan un buen nivel.

¿Hay que pasar cierto tiempo practicando para adquirir soltura? Pues mira, sí. También hay que hacerlo si uno quiere dominar el manejo de un vehículo; también hay que hacerlo si uno quiere desempeñarse en cualquier disciplina artística, ya sea pintura, escultura o arte dramático.



En algunos casos, el alumno, que no se aprende ni a la de tres alguna rutina que le has puesto como tarea, como el modo dorio, o algún ejercicio rítmico simple, arguye que es muy complicado. Que la escala mayor, la cantidad de alteraciones que tiene cada tonalidad o la estructura de un acorde Bb7sus le están volviendo loco. En fin, tranquilo, no te preocupes: yo lo haré por ti. Después de todo, la raza humana no necesita bajistas para sobrevivir.

Al día siguiente de decir eso, el alumno acude a la escuela y aprende a resolver derivadas, límites o integrales; memoriza la tabla periódica y un extenso capítulo sobre la Historia de su país. O bien, asiste a la universidad y se saca su título de abogado —aprendiendo sin problemas el Código Civil— o físico —manejando leyes de termodinámica, álgebra y cálculo avanzado—. O aprueba una oposición de temario más que largo y más que tedioso.

De paso, sería bueno deshacer algunos mitos, como "llevarlo en la sangre", "haber nacido para tocar", etc. Los términos de la ecuación son: talento + práctica = maestro. Ahora, sustituye tus números y, si quieres alcanzar mayor puntuación, ya sabes dónde tienes que apretar.