martes, 17 de diciembre de 2013

Tocar con arco

Una de las ventajas que ofrece un contrabajo frente a un bajo eléctrico es que se puede usar un arco para hacer sonar las cuerdas. El arco, no sólo permite hacer sonar una nota hasta el infinito, como ocurre al pulsar la tecla de un sintetizador, sino que también permite efectuar cambios progresivos de volumen (fade in ó fade out), y estos matices de expresión pueden enriquecer mucho nuestros fraseos.

En un bajo eléctrico se puede usar un arco, sobre la primera cuerda. Pero, aunque situáramos las silletas del puente en forma arqueada, el cuerpo del bajo nos dificultaría la ejecución. Una solución es rebajar la madera del cuerpo en la parte central. Ahí casi hemos construido un contrabajo eléctrico. No obstante, existen otras formas menos complicadas de emular el sonido del arco en un bajo eléctrico. 

Botón de volumen

Con esta técnica usaremos la mano ejecutora como arco. Toma con los dedos el botón de volumen de tu bajo y ponlo a cero. Golpea con el dedo índice de la mano izquierda sobre cualquier nota en el mástil (fig. 1, izquierda) e, inmediatamente, gira el botón de forma gradual hasta el máximo (fig. 1, derecha). Esto es un fade in. Para ejecutar un fade out procederemos de forma contaria. Puedes obtener el mismo efecto con el botón de volumen del amplificador, solo que es más incómodo.


Fig. 1

Pedal de volumen (fig. 2)

Lo mismo que hicimos con el botón de volumen, solo que controlado con el pie. Esto nos permite mayor independencia, y la posibilidad de ejecutar frases más complejas.

Fig. 2

Slide

Podemos combinar las dos técnicas anteriores con un bottleneck, o dedal de slide. Esto nos permitirá hacer glissandos sobre el mástil. Con un bajo sin trastes podemos obtener un sonido similar al del slide, desplazando los dedos por el diapasón que, al no tener trastes, hará sonar las notas como un continuo, en lugar de nota por nota.

E-bow

Literalmente, arco electrónico. Un dispositivo (fig. 3) que ya tiene cierta antigüedad, pues data de 1976. Hasta donde sé, es específico para guitarra eléctrica, y hace como quince años que deberían haber puesto en circulación una versión específica para bajo eléctrico (¿me escuchan?). Aún así, virtuosos como Michael Manring le han sacado mucho partido. El dispositivo crea un campo magnético y, colocado sobre la cuerda del instrumento, la hace vibrar sin percutirla. Virtualmente puede hacer sonar la nota hasta el infinito... por si alguien del público es inmortal. O tiene una paciencia infinita.

Fig. 3


Como dicen por ahí, vale más una imagen que mil palabras y, en los tiempos que corren, vale más un vídeo que 1.000 artículos, así que vean este de Michael Manring donde, además de utilizar el e-bow, o algo muy similar, usa también un bajo sin trastes (el mítico Hyperbass), resumiendo a la perfección el contenido de este artículo. Ahora sí, el arco vuelve a ser un arma... musical.





domingo, 15 de diciembre de 2013

Tapping rítmico (y II)

No hace falta decir que estos artículos se refieren a la pura técnica. Para ejecutarla sobre acordes debemos tener un buen conocimiento de los patrones que forman estos a lo largo del mástil. Los patrones que forman en estado natural, en primera inversión y en segunda inversión.

Ahora que tenemos clara la posición, mostrada en la figura 2 de la primera parte de este artículo, vamos a ejecutar algunos patrones que nos sirvan de ejemplo. En la figura 1 vemos un patrón rítmico sobre el arpegio de Am7. Los números situados sobre las notas corresponden a la mano derecha y los situados debajo, entre el pentagrama y el tabulado, a la mano izquierda.



Fig. 1

En la figura 2 vemos un patrón sobre los arpegios de Am y G, pero en segunda inversión, es decir, quinta, tónica y tercera menor (de grave a agudo). Aquí, percutiremos la tercera del arpegio con el dedo índice de la mano izquierda. La quinta y la tónica tienen una digitación similar a la del ejemplo anterior.


Fig. 2

También tenemos la posibilidad de ejecutar el acorde, en lugar del arpegio. Para ello, basta con percutir las notas al mismo tiempo, en lugar de una por una. Además, podemos expandir el rango de nuestras notas graves formando una sencilla línea de walking bass. Vemos ambas cosas en la figura 3, donde nos movemos desde un acorde de Am7 a uno de D7, para regresar después a Am7.


Fig. 3

Estas son sólo algunas ideas que nos pueden servir para explorar esta técnica. A medida que nos familiaricemos con lo básico nos será fácil desarrollar nuestros propios patrones, ritmos más intrincados, polirritmias, etc. Para terminar, no olvides que puedes combinar distintas técnicas, como tapping rítmico y slap, por ejemplo, tal y como hace Les Claypool. Que la práctica diaria te sea leve.


viernes, 13 de diciembre de 2013

Tapping rítmico (I)

La técnica de tapping se asocia con guitarristas metálicos hiper-veloces, virtuosos máximos que exhiben con orgullo su título de "guitarrista principal". También hay bajistas que efectúan tapping con éxito, lo cual no es poco mérito, teniendo en cuenta que las dimensiones físicas del bajo lo hacen más difícil. Soy de la opinión de que cualquier técnica puede sacarse de contexto y utilizarse para otros fines. Además, en el caso del tapping, ya es hora de que deje su lugar en la recámara de los virtuosos.

Más allá del escaso juego melódico que ofrece, al que muy pocos consiguen sacarle el jugo, podemos emplear esta técnica con fines rítmico-armónicos. Podemos ejecutar ostinatos que definan acordes y agiten el entramado rítmico. Eso, tratándose del bajo, nos puede ser de gran utilidad. No en un repertorio de standards, o de swing, pero sí en un contexto más experimental, alguna intro, algún pasaje en el que queramos dar un giro al acompañamiento de siempre, etc.

Para ello, reduciremos voluntariamente nuestro abanico de notas a usar y nos centraremos en el ritmo, las notas del acorde y alguna línea de walking bass. Pero, antes de eso, repasemos la técnica en sí.

Tapping básico

En tapping tradicional, la mano que pulsa las cuerdas pasa a percutir, directamente sobre el mástil, la nota deseada. Suelen usarse los dedos 1 (índice) y 2 (medio), a veces el 3 (anular). Además de notas sueltas podemos percutir con dos o más dedos a la vez para ejecutar acordes, como se muestra en la figura 1.


Fig. 1

El tapping tradicional va de la mano de otra técnica, conocida como hammer-on y pull-off que ya explicamos en Bajo Mínimos. Pondremos un ejemplo. 

En la figura 2 vemos cómo ejecutar un arpegio sobre Dm. La primera nota (D) del primer compás la percutimos con el pulgar de la mano ejecutora. Los números sobre las notas pertenecen, también, a la mano que ejecuta.



Fig. 2


Tapping rítmico a dos manos

En esta técnica, la mano que se posa sobre el mástil no se limita a sujetar la cuerda, sino que efectúa un movimiento hacia abajo, golpeando cuerda contra mástil para producir otras notas. Utilizaremos la mano que se posa sobre el mástil para golpear la tónica del acorde. Las más de las veces lo haremos con el dedo índice, o con el número 3 (anular). 

En cuanto a la otra mano, utilizaremos, por orden de importancia, los dedos 1 (índice), 2 (medio) y 0 (pulgar), aunque también puede usarse el 3 (anular) si fuera necesario. La figura 2 nos muestra la posición de los dedos de ambas manos.


Fig. 2



jueves, 12 de diciembre de 2013

Atenuando el sonido (y II)

Otra forma de ensordecer las notas es una técnica empleada por Fancis "Rocco" Prestia, eminente bajista de funk en los '70, en la banda Tower Of Power. Prestia ensordece las notas, no con la mano que las percute, sino con la mano que digita. ¿Cómo? Pues muy sencillo. Coloca tu dedo índice (dedo 1) sobre el mástil del bajo, en cualquier traste, en cualquier cuerda. ¿Qué ves? El dedo índice presionando una cuerda y tres dedos en el aire. Ahí tenemos la sordina. Esos tres dedos ociosos deben bajar hasta apoyarse en la cuerda para ensordecer el sonido. Por lo menos, el dedo 2 (medio). Al igual que en el palm-muting, controlaremos la presión para que no apague el sonido totalmente.

También podemos recurrir al palm-muting tradicional, al estilo guitarrista metálico. Sólo tenemos que colocar nuestra mano que percute en la posición mostrada en la figura 1 de la primera parte de este artículo. Después, colocamos el dedo índice y el pulgar en cruz, con el dedo pulgar encima, y ya estamos listos para percutir con la uña del índice, o con una púa (fig. 1).


Fig. 1

Una variante de esta última técnica consiste en percutir con la parte inversa del dedo, es decir, con la yema. Una combinación de palm-muting y el pop usado en slap (fig. 2).


Fig. 2

Asimismo, podemos usar el pulgar, como en la técnica de sonido contrabajo que explicamos en la primera parte de este artículo. Pero, en lugar de percutir la cuerda de modo normal, podemos ejecutar el movimiento de slap, es decir, usando el pulgar a modo de mazo de piano.

Otra técnica consiste en ensordecer las cuerdas, junto al puente, pero no con la palma de la mano, sino con los dedos. Usaremos los cuatro dedos de la mano que percute y dejaremos libre el pulgar par percutir, como se muestra en la figura 3.


Fig. 3

Como complemento de la técnica anterior podemos ensordecer la cuerda que toquemos con el dedo índice y percutir con el pulgar, como se muestra en la figura 4. Estas dos técnicas se complementan: la primera permite poca velocidad, aunque es buena para cambios de cuerdas rápidos; la otra permite velocidad, aunque no es muy indicada para cambios de cuerda rápidos.


Fig. 4

Ni qué decir tiene que estas técnicas de atenuar el sonido, como el sonido contrabajo, pueden ser muy útiles a la hora de ejecutar una línea de walking bass. De hecho, ese sonido algo más grave y gomoso puede ser el ingrediente que transforme tus líneas de walking bass de buenas en geniales. Si, además, dispones de un bajo sin trastes, el efecto contrabajo se verá potenciado. Aunque, como hemos dicho, podemos adaptar nuestra técnica al funk o a cualquier otro estilo que se nos ocurra.

martes, 10 de diciembre de 2013

Atenuando el sonido (I)

Atenuar, apagar, ensordecer, aplicar sordina... Son sinónimos para expresar lo mismo. No tiene nada que ver con tocar suave (piano), ni tampoco equivale a disminuir el volumen del amplificador. Tampoco hay que confundirlo con las notas falsas, muted notes, ghost notes o como queramos llamarlas. Estas últimas no tienen afinación y su propósito es percusivo, muy distinto de atenuarlas.

Ensordecer notas no es algo nuevo. Ya se escribía para instrumentos con sordina en el siglo XVIII. Muchos instrumentos cuentan con alguna forma de apagar su sonido natural: el piano de pared, con el pedal central, que interpone una cortinilla de fieltro entre los mazos y las cuerdas; los instrumentos de metal, con distintos tipos de objetos (sordinas) insertados en la campana del instrumento; los instrumentos de cuerda, con una pieza colocada sobre el puente.

Pero, ¿por qué ensordecer notas? Lo que buscamos es alterar el sonido natural del instrumento con fines musicales o estéticos. En el caso del bajo eléctrico, a diferencia de otros instrumentos donde la alteración del sonido va más allá de apagar el sonido, conseguimos, por ejemplo, emular el sonido de un contrabajo.


A continuación vamos a mostrar distintas técnicas para atenuar el sonido de nuestro bajo eléctrico. Algunas son efectivas cuando hay cambios de cuerda frecuentes; otras lo son cuando trabajamos sobre la misma cuerda durante periodos largos de tiempo. Lo interesante es, por una parte, experimentar hasta encontrar aquello con lo que nos sentimos cómodos. Y por otra, combinar dos o más técnicas para lograr lo que queremos.


La primera es el sonido contrabajo. Como resumen, digamos que se consigue con la famosa técnica de palm-muting, que tanto usan los guitarristas metálicos: apoyando la palma de la mano que percute las cuerdas sobre el puente del instrumento (fig. 1). Desde esa posición, inclinamos poco a poco la mano hasta que haga contacto con las cuerdas, controlando la presión para que no apague del todo el sonido. En esta posición es casi obligatorio percutir con el pulgar e índice, o sólo con el pulgar.



Fig. 1

Existen bajos, como el Music Man Sterling, que cuentan con unas sordinas o apagadores, de serie, colocados en el puente. Atornillándolos podremos ensordecer las cuerdas (fig. 2). Si no disponemos de un Sterling siempre podremos usar el viejo truco utilizado, entre otros, por Carol Kaye que consiste en colocar una esponja bajo las cuerdas, justo al llegar al puente. El único problema de estas sordinas es que son permanentes. No nos permiten alternar, a voluntad, entre sonidos ensordecidos y sonidos naturales. En cambio, nos puede servir para una grabación, donde necesitamos ese sonido para un trozo de canción, o la canción entera.


Fig. 2