viernes, 10 de agosto de 2012

Tocar slap con el bajo (II)

Slap básico

            Los dos primeros puntos redundan en conceptos ya explicados en Bajo Mínimos, al tiempo que los completan. Quien ya esté familiarizado con los rudimentos del slap puede saltar, tranquilamente, al punto 3.
        
            Vamos a agrupar las diferentes técnicas de slap sin que se nos quede fuera ninguna importante. Al mismo tiempo, si uno está empezando a slapear desde cero, aprender las distintas técnicas por el orden que se presentan aquí es el mejor camino para progresar dominando las bases.

  1. El pulgar

      El pulgar, percutiendo las cuerdas en perpendicular al mástil, es lo primero que conviene dominar. No lo mantengamos muy rígido, podría agarrotarnos el brazo. Con el tiempo, nuestros golpes de pulgar irán adquiriendo mayor precisión, claridad y fuerza. El pulgar tiene que encontrarse con la cuerda en paralelo, percutiendo ésta en perpendicular, mejor si es en la mitad superior de la cuerda, y alejándose luego en la dirección opuesta. La zona de impacto en el pulgar será la formada en su lado izquierdo, entre la punta y el hueso del nudillo. Percutir con el hueso saca muy buen sonido, pero puede ser doloroso.


      El ejercicio 1 es una simple línea de bajo con la que podemos practicar esta técnica. Lo que nos interesa, de momento, es adquirir precisión y limpieza de sonido, evitando golpear cuerdas no deseadas (clik para aumentar):


      Golpear las cuerdas con el pulgar es lo que se conoce como slap. Así que ya nadie puede decir que no sabes tocar slap.


  1. El pulgar combinado con el índice

      Vamos a añadir otra forma de hacer sonar las cuerdas que se complementa con la anterior, la del pulgar. Es lo que se conoce como pop, y consiste en situar nuestro dedo índice de la mano derecha debajo de la primera cuerda y hacerla restallar contra el diapasón. Igual que lanzar una flecha con un arco. Aunque se ha descrito para la primera cuerda, por ser más fácil, en realidad funciona sobre cualquier cuerda.

      Una técnica básica consiste en combinar slap y pop ejecutando octavas, como muestra el ejercicio 2. Marcamos con una “P” las notas que han de ser percutidas por el pulgar (slap); y con una “I” las notas que restallan (popping):




 
 
      Así como el pulgar (slap) se puede utilizar como única herramienta (a veces como doble pulgar, como veremos más adelante), el índice (pop) casi siempre se usa combinándolo con el pulgar.
 

            Hasta aquí, nuestra técnica de slap resulta de lo más limpia, nadie lo duda. Hemos establecido una diferencia importante con respecto a la púa o los clásicos dos dedos. Ahora tenemos la ocasión de introducir matices y riqueza a nuestras líneas de slap, añadiendo una serie de sonidos que no tienen afinación y son puramente percusivos. El objetivo se podría visualizar como tocar el bajo y la batería al mismo tiempo, lo que no quiere decir que tengamos que coincidir exactamente con el patrón de batería que esté sonando.

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