Ya podéis adquirir el manual de bajo eléctrico "Bajo Mínimos". Ha sido un largo camino plagado de no pocos obstáculos. Primero, con el formato de las imágenes. Luego, con el inevitable forcejeo con las editoriales. Por fin se ha optado por la autopublicación. Es una edición revisada y ampliada que conserva la esencia de la página web Bajo Mínimos. Disponible de momento en formato eBook en todos los países a través de Amazon. En breve estará disponible también en tapa blanda solo en España, ya que como sabéis, en otros países Amazon maneja unas cifras poco accesibles y compensa obtenerlo en formato eBook para leerlo en vuestro Kindle, tablet o computadora usando Kindle for PC, que es totalmente gratuito de instalar y podéis subrayar, cambiar el tipo de fuente y aumentar las fotos para una mejor experiencia. Espero que os guste y por supuesto cualquier comentario será bienvenido. Está en marcha la segunda parte. ¡Que lo disfrutéis!
En el canal YouTube de Bajo Máximos dispones de un vídeo explicativo de este artículo. Clic aquí
Continuamos explorando distintas combinaciones de acordes, siempre con el objetivo de sacar el máximo partido a este recurso. Así que ya sabes: enchufa tu bajo y prepárate para descubrir nuevos territorios sonoros.
En esta segunda parte veremos, además, cómo sacar partido a posiciones fijas. Es decir, conseguir distintos acordes sin cambiar de posición, sólo desplazando uno o dos dedos (figuras 4, 6 y 7).
En el ejemplo de la figura 1 vemos una progresión muy sencilla que hace un buen uso de las cuartas y las quintas. Como sabemos, se trata del mismo intervalo, pero con una sonoridad distinta en cada caso, que hará que nos decantemos por uno u otro. La digitación la puedes encontrar tanto en artículos anteriores como en los vídeos del canal de YouTube de Bajo Máximos (ver enlace más arriba).
Fig.1
La figura 2 muestra los acordes que vamos a necesitar para la progresión que veremos a continuación. Son acordes que ya hemos visto, casi todos en su forma básica (mayores y menores) y algunos con extensiones para dar variedad y un toque de color.
Fig.2
La figura 3 nos muestra la mencionada progresión, una progresión en C que modula por unos instantes a Eb, consiguiendo un efecto altamente refrescante sobre el conjunto de la pieza.
Fig.3
En la figura 4 puedes ver los diagramas correspondientes a los acordes necesarios para ejecutar la siguiente progresión. En ellos verás la colocación de los dedos y las notas que integran cada acorde, pero debido a su complejidad te recomiendo que veas el vídeo explicativo cuyo enlace tienes al principio de este artículo. Código de colores: el verde muestra la primera posición y el resto sus variaciones, siguiendo este orden: azul, café y rojo. Las notas en color blanco son notas comunes y por lo tanto quedan fijas.
Fig.4
La figura 5 muestra la progresión que se construye con los acordes anteriores. Una progresión en D con descensos diatónicos (los dos últimos compases de cada fila) y un descenso cromático en la tercera fila muy similar a uno que ya vimos en otro artículo.
Fig.5
A continuación (figura 6) vemos una sencilla pero efectiva progresión, utilizada en un artículo previo, que hace un buen uso de la cuerda de A tocada al aire.
Fig.6
Los diagramas de la figura muestran los acordes que se usan en la siguiente progresión, todos ellos ya de sobra conocidos.
Fig.7
Y aquí tenemos la progresión (figura 8). Nuevamente, un descenso cromático en la primera fila de acordes y lo más parecido a un dominante secundario en el penúltimo compás.
Fig.8
El uso de acordes en su contexto real, es decir, formando progresiones debe servirnos para darnos cuenta de la importancia de las distintas notas y el sonido peculiar que producen en los cambios de acorde, algo que podemos aprovechar para incorporarlo a nuestras líneas de bajo.
En el canal YouTube de Bajo Máximos dispones de un vídeo explicativo de este artículo. Clic aquí
Continuamos con el apasionante tema de los acordes en el bajo viendo otras progresiones en las que veremos cómo funcionan los que ya conocemos y sabemos colocar en el mástil, su color, su sonido característico y su función armónica. Si este tema te pilla de nuevas, lo mejor es que empieces por el principio con este otro artículo. Lo entenderás mejor.
En este artículo no vamos a mostrar la digitación para cada acorde, es decir, los números correspondientes a los dedos de la mano izquierda, precisamente por lo dicho en el párrafo anterior. El enlace te lleva directo a los artículos anteriores donde encontrarás las digitaciones correspondientes a todos y cada uno de los acordes que se presentan en estas progresiones. Y ya, sin más, vamos con la primera progresión.
ii-V-I-VI (tonalidad mayor)
Es una progresión muy común que puede escucharse en muchos standards de jazz y también en canciones pop. Se suele usar también como turnaround en un blues mayor, como veremos más adelante. En la figura 1 podemos ver la progresión y, justo debajo, los diagramas correspondientes a los acordes que la integran.
Fig. 1
ii-V-i-IV (tonalidad menor)
También muy común, representa la versión para la tonalidad menor y se puede usar como turnaround en un blues menor. Tócala y dime si no te vienen a la mente varias canciones que utilizan esta sucesión de acordes, en todo o en parte. La figura 2 muestra la progresión junto con los diagramas de los acordes correspondientes.
Fig. 2
Blues mayor
Cuando se trata de progresiones de acordes, las de blues son obligatorias. En la figura 3 tienes una colección de acordes con su diagrama y las notas que lo componen. Son los acordes que emplearemos en el ejemplo de la figura 4, más abajo.
Fig. 3
Es una típica progresión de blues, con algunos aderezos para darle interés y elevarla con respecto a la muy básica, que tan sólo usa I-IV-V. Me refiero al Fdim7 del sexto compás o al Ab7 del décimo compás. Puede observarse que en los compases once y doce utilizamos un turnaround muy parecido al de la figura 1. Para más información te recomiendo este artículo sobre el bajo en el blues.
Fig. 4
Blues menor
Al igual que en el ejemplo anterior, en la figura 5 mostramos los acordes que nos harán falta para ejecutar la progresión mostrada más abajo, en la figura 6.
Fig. 5
De nuevo una progresión de blues menor con un turnaround en el último compás muy similar al de la figura 2. El Bb7 del noveno compás nos guía hacia la dominante por cromatismo consiguiendo un cierto efecto dramático típico del blues menor.
Fig. 6
Progresión 3
En este ejemplo vamos a utilizar, casi exclusivamente, acordes de dos notas con la tónica en la cuarta cuerda. En la figura 7 tienes todos los necesarios.
Fig. 7
Es una progresión muy simple, a pesar de que pueda parecer compleja sobre el papel (figura 8), que utiliza todos los acordes de la tonalidad de E, más algún intercambio modal para darle color, como el G# o el D#m, que no están en la escala de E, pero nos hacen un buen papel.
Fig. 8
En la segunda parte de este artículo veremos más progresiones para sacarle todo el jugo a los acordes en distintas posiciones.
Ya tenéis en el canal de YouTube el vídeo correspondiente a la tercera parte de esta serie sobre acordes en el bajo, que no pretende ser más que un manual de acordes básicos para que te vayas manejando por el mástil.
La segunda parte del vídeo contiene la sorpresa prometida. En rigurosa exclusiva, imágenes de mi encuentro con el profesor Bajo Máximos, cuya información me vino de perlas a la hora de escribir estos artículos. En próximas entregas veremos más progresiones de acordes para ir combinando las distintas posiciones y conseguir un sonido rico y poco usual. ¡Nos vemos!
En el canal YouTube de Bajo Máximos dispones de un vídeo explicativo de este artículo. Clic aquí
En este artículo vamos a complementar la serie titulada "Acordes en el bajo". Incluiremos algunos acordes que se nos quedaron en el tintero y nos permitirán dar un toque de color a nuestras progresiones. Empecemos.
Acorde menor con sexta menor (mb6)
En la figura 1 podemos ver el acorde menor con sexta menor en dos posiciones: cuando la tónica (T) se encuentra en la tercera cuerda (izquierda) y cuando lo hace en la segunda (derecha). El acorde de la izquierda es un Cmb6 construido sobre el C del traste número XV, con su quinta, que es G, y su sexta menor, que es Ab. Un acorde con una sonoridad muy peculiar que yo no calificaría como alegre. El de la derecha es el mismo acorde, pero con la sexta menor de la octava inferior. Nótese que la sonoridad cambia por completo.
Fig. 1
Acordes de novena con quinta
En la figura 2 podemos ver los acordes de novena y novena disminuida que ya vimos en formato de dos notas. Ahora añadimos la quinta para dotarlos de mayor riqueza. El acorde de la izquierda es un C9 construido sobre el C del traste número XV, con su quinta, que es G, y su novena, que es D. El de la derecha es un Cb9, con su quinta y su novena disminuida, que es Db.
Fig. 2
Acorde semi-disminuido (m7b5)
En la figura 3 vemos el acorde semi-disminuido en dos posiciones: cuando la tónica (T) se encuentra en la tercera cuerda (izquierda) y cuando lo hace sobre la segunda cuerda (derecha). El acorde de la izquierda es un Bm7b5 construido sobre el B del traste número XIV, con su quinta disminuida, que es F, y su séptima, que es A. Esta última nota es las que define el acorde y lo distingue del disminuido y del disminuido séptima. El acorde de la derecha es una buena opción cuando la tónica se encuentra en la segunda cuerda, pero no es tan preciso, ya que al carecer de séptima podría tratarse de alguno de sus parientes de la familia de los disminuidos.
Fig. 3
Acordes sus4 y sus2
En la figura 4 vemos los acordes sus4 (izquierda) y sus2 (derecha). El acorde sus4, como vimos en otro artículo, se compone de tónica, cuarta y quinta, mientras que el acorde sus2 se compone de tónica, segunda y quinta. Ambos tienen en común que omiten la tercera del acorde, ambigüedad que les permite funcionar como acordes mayores o menores. Se ofrecen dos posibilidades de digitación: haciendo cejilla con el dedo 1 (izquierda) o usando el resto de los dedos (derecha).
Fig. 4
El acorde de la izquierda es un Csus4, con su quinta, que es G, y su cuarta, que es F. El de la derecha es un Fsus2, con su quinta, que es C, y su segunda, que es G.
Acordes mayor y menor con tónica en la cuarta cuerda
Este tipo de acordes son muy efectivos. Poseen una sonoridad muy rica, fruto de la gran distancia que hay entre sus dos notas. Tienen su tónica en el registro grave, lo que significa que sobre cualquier nota del bajo situada en la cuarta cuerda podemos construir, de la manera más simple, un acorde mayor o menor. En la figura 5 podemos ver ambos. El de la derecha es un A construido sobre el A del traste número V más su tercera, que es C#. El acorde de la derecha es un Am, con su tercera menor que es C.
Fig. 5
Acordes de séptima y menor séptima con tónica en la cuarta cuerda
Podemos enriquecer las dos posiciones que acabamos de ver añadiéndoles la séptima, como puede verse en la figura 6. El acorde de la izquierda es un A7, con su tercera (C#) y su séptima, que es G. El de la derecha es un Am7, con su tercera menor (C) y su séptima (G).
Fig. 6
Con esta pequeña guía de acordes dispones de vocabulario suficiente para empezar a tocar canciones y explorar en busca de nuevos acordes. Lo importante es tener claro cómo se construyen, cosa que veremos en otro artículo.
Nueva serie de vídeos sobre cómo ejecutar acordes con el bajo. En ellos se puede visualizar todo cuanto fue explicado en otros artículos de este blog, concretamente los denominados "Acordes en el bajo". Los artículos han sido actualizados para ofrecer una explicación más clara de la técnica. Ahora podéis ver cómo colocar los dedos e interpretar los gráficos correctamente. También podéis escuchar la sonoridad de los distintos acordes, algo fundamental para poder utilizarlos.
En esta primera parte nos centramos en los acordes de dos notas. En breve subiremos otros vídeos que ilustran cómo ejecutar acordes de tres notas y cómo podéis aplicarlos a vuestras composiciones musicales o arreglos de otras canciones. Los acordes no forman parte del trabajo típico de un bajista, pero si se utilizan bien en el momento adecuado pueden añadir una nota de color muy interesante. ¡Buen provecho!
Un músico es
como un viajero. Hay ciudades que conoce a la perfección, pero desea conocer
otras. Tiene su técnica favorita, la que domina, y sus conocimientos de armonía
más o menos extensos, pero desea explorar otros territorios, convencido de que
encontrará tesoros que llevarse a casa y de que el viaje le resultará
enriquecedor.
Existen diversas
técnicas de ejecución en el bajo eléctrico: dedos, púa, slap, tapping… Incluso
dentro de ellas hay sub-técnicas, diferentes formas de usar los dedos o de
percutir las cuerdas en el slap.
Dejando de lado que siempre han existido genios, la realidad es que un bajista
suele destacar en una técnica más que en las otras. Incluso puede que prescinda
de todas menos una, siguiendo aquel refrán que dice que “el que mucho abarca,
poco aprieta”. Así, un experto en slap
puede que no sea muy hábil con los dedos y ni siquiera se plantee utilizar la
púa, mientras que alguien acostumbrado a los dedos es posible que ignore por
completo el slap (Jaco Pastorius, sin
ir más lejos).
Nadie te
obliga a dominar todas las técnicas, aunque si deseas dedicarte al bajo de
forma profesional es primordial que puedas defenderte en todas ellas, al menos
de una forma decente, ya que es posible que el que te contrata desee en un
momento determinado un poco de dedos, slap,
tapping o acordes para dar variedad a
la canción. Mejor todavía: aunque el jefe no te lo sugiera, puede verse
gratamente sorprendido si, al esbozar una canción, entras ejecutando una
técnica que se salga de la norma en comparación con el resto del repertorio.
Con esta
finalidad desarrollé un pequeño apartado de “Técnica” en mi web
original, Bajo Mínimos, a finales de 1998. No pretendía ser un dossier
exhaustivo, pero sí mencionar las principales y explicar en qué consisten para
que cada uno pudiera ampliar información por su cuenta, información que muchas
veces he ampliado desde los artículos de este blog.
Tengo que decir
que aquella página web, Bajo Mínimos,
sigue activa a día de hoy. Cuando entras con Google Chrome te aparecerá la
frase “No es seguro” en el cajetín de direcciones URL (wtf?), cosa que no
comprendo, ni tampoco los administradores del servidor. Estoy en condiciones de
garantizar la seguridad del acceso, ya que se trata de un servidor que corre
bajo Linux y sus esforzados administradores se pasan día y noche
monitoreándolo. No por mi contenido, desde luego, pero sí por otros que
comparten el hosting. Así que nada,
podéis entrar sin problema alguno.
Cuando
empecé a programar aquella web no existía PHP ni todas esas maravillas de la
tecnología que dan a las páginas de hoy ese aspecto tan admirable. La palabra
SEO no se conocía. Construíamos a base de prueba y error, experimentando
libremente. Cualquier experto en SEO de nuestros días te dirá que mi página es
un auténtico desastre en cuanto a diseño. Te dirá que no es SEO-friendly, y no seré yo quien lo discuta, puesto que tiene toda
la razón. Pero tengo algo para ese experto en SEO.
Es posible
que páginas con un SEO pobre queden apartadas del tráfico del ciberespacio,
relegadas al olvido y solamente rescatadas de cuando en cuando por algún
simpático bloguero que las da a conocer posteando un link. Sin embargo, tengo que decir que la mejor información que
jamás encontré en Internet provenía de páginas de este tipo, en un noventa y
cinco por ciento. Auténticas perlas en su contenido. Esos consejos dorados que
no te dice nadie, porque el que los sabe se los calla como una harpía para
tener ventaja sobre la siempre creciente manada de competidores.
Por
desgracia, la mayoría de estas webs han desaparecido. Desde aquí quiero emitir
un sincero homenaje a gente como Libby Bee (The Libster) o Marc Sabatella por
ser mis faros, mis guías, en aquel lejano cambio de milenio. Los sigo admirando
profundamente.
Ah, el
eterno debate entre forma y fondo, la visibilidad y el contenido. Entiendo que
es mucho más agradable leer una página donde sus contenidos son presentados de
forma impecable, páginas cuya producción cuesta, a veces, un dinero que algunos
no nos podemos permitir. Pero ¿es acaso un sitio web sobre bajo eléctrico un fin en sí mismo, un objeto
para ser contemplado? ¿Va a entrar en éxtasis alguien por el mejor hecho de
aterrizar en una web con un diseño que quita la cabeza?
Te pongo un
ejemplo. Si tuvieras que elegir entre una web con un diseño de rompe y rasga, cool hasta la muerte, pero con un
contenido regular, y otra de diseño simplón y colores chillones, pero con una
información realmente útil para mejorar tu forma de tocar, ¿cuál visitarías
primero?
Comenzamos una serie de vídeos, que podéis consultar en mi canal de YouTube, sobre técnica y otros aspectos de nuestro instrumento favorito. En este primer vídeo se explica, de forma simple, cómo conseguir una mayor velocidad en los fraseos, gracias a la aplicación de las técnicas de hammer-on y pull-off.
Disponéis de información por escrito en este artículo de Bajo Mínimos. Recordad que la velocidad no es un fin en sí mismo y que toda técnica puede resultar útil para mejorar nuestra forma de tocar. Que lo disfrutéis.
Respondo algunos comentarios que he recibido sobre la forma de colocar la mano que ejecuta, la derecha si eres diestro y la izquierda si eres zurdo. Nuestros dedos tienen longitudes distintas (imagen 1), lo que dificulta la ejecución. Para solucionar esto, podemos hacer dos cosas:
Inclinar ligeramente la mano en dirección al dedo pulgar de forma que las puntas queden a la misma altura (imagen 2)
Contraer ligeramente los dedos hasta que sus puntas queden al mismo nivel (imagen 3)
Si has leído la primera parte de este artículo y quieres saber cómo ajustar tu ritmo para conseguir efectos interesantes, aquí encontrarás todo lo necesario.
Cómo conseguirlo
Como dijimos en la primera parte de este
artículo, desplazar mínimamente nuestra pulsación con respecto al tempo no hará
que perdamos el ritmo. Nuestras notas sonarán desplazadas con respecto al
tempo, pero equidistantes entre sí.El
terreno entre la última semicorchea de un tiempo y la primera del tiempo
siguiente es nuestro hueco para producir el pequeño desajuste. Para practicar,
colocaremos el metrónomo a un tempo lento, para controlarlo mejor, digamos a 60
bpm. Practicaremos con una figura muy sencilla, que no nos haga pensar para
ejecutarla. Así nos podremos concentrar en el ritmo. La siguiente figura, un
arpegio de A, podría servir:
Fig. 1
Ya tenemos todos los ingredientes. El
siguiente vídeo muestra de qué forma podemos producir ligeros desajustes en
nuestro tempo para dar una intención distinta a nuestras líneas de bajo.
Como siempre, se trata de practicar hasta tenerlo dominado. Una vez dominemos lo básico, podemos seguir experimentando nuestros desajustes con velocidades distintas (más rápidas) o compases distintos (en 12/8, por ejemplo, conseguiremos un efecto muy interesante en cualquier blues).
Como bien sabe todo bajista, y desde estas páginas hemos repetido hasta la saciedad, llevar un buen tempo es fundamental. Cuanto mejor nos sincronicemos con el ritmo que está sonando, con su pulsación, mejor serviremos a la música que interpretamos. La música se compone de ritmo y armonía, pero si no respetamos el ritmo, de nada servirá que toquemos las notas correctas. Por eso, una de las primeras tareas de todo bajista es adquirir un buen tempo, entendiendo por tal la capacidad de sincronizarse a la perfección con cualquier ritmo.
Sin ritmo no hay diversión
Empecemos por aclarar una cosa: el ritmo no es lo que toca el batería. El batería se sincroniza con el ritmo. Entonces, ¿de dónde sale el ritmo? Muy fácil. El ritmo se crea al establecer una secuencia de sonidos. Puede crearlo cualquier miembro de la banda. Puede hacerlo el batería, dando los típicos golpes con las baquetas para marcar el comienzo, o puede darlo cualquier instrumentista ejecutando una frase, frase que llevará un ritmo incorporado. Una vez sucede esto, se ha creado un ritmo, con una velocidad dada, al que todos deberán ajustarse para ejecutar la pieza, aunque con ciertas libertades, como veremos más adelante. Todo ritmo consta de una serie de golpes sonoros equidistantes entre sí. Por lo tanto, si tomamos el número de golpes rítmicos que caben en un minuto obtenemos la velocidad del ritmo, que se expresa en golpes por minuto (en inglés, beats per minute, abreviado "bpm").
Adquirir un buen tempo es tarea de todo músico, sea cual sea su instrumento. En bajistas o baterías, las tarea pasa de ser importante a crucial, puesto que conforman la base rítmica de la banda, y si esta no funciona, nada de lo que se toque sobre esa base sonará decente. Así que nos ponemos a practicar con el metrónomo, y después de mucho empeño nos convertimos en bajistas buenos y confiables. Dormimos mejor, disfrutamos más de la vida y nos sentimos, por momentos, un poco más cerca de los grandes genios de la música.
Desajustando lo que tanto nos costó ajustar
Sin embargo, todavía queda algo que podemos practicar con respecto al tempo, algo divertido que aporta un poco de magia a nuestro ritmo y a nuestro sonido. Un concepto avanzado que elevará el nivel de nuestra forma de tocar. Consiste en tocar un poco por detrás o un poco por delante del rimo. Seguimos sincronizados con el ritmo, pero le imprimimos un pequeño desajuste, casi imperceptible. Como es fácil de adivinar, si tocamos un poco por delante del ritmo, añadiremos ímpetu a nuestra música, movimiento, urgencia. Sería muy apropiado en tempos rápidos de swing, por ejemplo. Por el contrario, si tocamos apenas por detrás del ritmo aportaremos esa pereza, esa calma tan cool que, en algunos estilos, puede ser el toque definitivo que necesitaba la mezcla. En reggae, dub o hip hop se utiliza mucho.
Saboreando el nuevo sonido
Después de tanto tiempo entrenándote para tocar a tempo, para hacer coincidir todas tus notas con los golpes rítmicos, es natural que tocar ligeramente fuera del tempo te provoque conflicto. No te preocupes, desaparecerá con un poco de práctica. De la misma forma que aprendiste a tocar justo sobre el tempo, controlarás cuándo tocar por delante o por detrás de él. Antes de entrar a describir la técnica, te invito a presenciar el siguiente vídeo, a cargo de ese gran bajista jamaicano que es Devon "Pattihead" Bradshaw. Aunque la explicación se enmarca en un claro contexto reggae, una vez domines la técnica podrás aplicarla a cualquier estilo. Si no entiendes el inglés puedes hacer lo siguiente:
Hacer clic sobre este enlace y descargarte el archivo con los subtítulos.
Usar como navegador Google Chrome, gratuito, e incorporarle la aplicación "Subtitles for YouTube", también gratuita.
Por último, arrastra el fichero de subtítulos a la parte inferior de la pantalla de YouTube. Listo.
¿Qué tal? Interesante, ¿no? Más que eso, sin duda. En la segunda parte de este artículo explicaremos cómo conseguir eso que Mr. Bradshaw ejecuta tan bien. ¡No te lo pierdas!
Introducción Eduardo Martí (Gandía, 1948), es un veterano bajista valenciano, y también guitarrista, compositor, arreglista y excelente persona. Su currículum es apabullante. Ha tocado en montones de grandes grupos y se ha codeado con músicos de mucha talla, y esto sólo se consigue con un alto grado de calidad musical y humana. Por citar algunos, icónicos del rock valenciano y español, Los Duendes, Los Tifones, Els 5 Xics, Los Inhumanos, Al Este, Polvos de Talco Baxter, Jah Macetas, La Gran Esperanza Blanca, Julio Galcerá & Mala Seguida, Danny Boy & The Jumpers, Burguitos, Mocedades, Revólver, Amistades Peligrosas, Eduardo Bort, David Civera, Francisco, Juan Bau, María Jiménez, Tony Ronald… Y la lista continúa. Ha paseado sus líneas de bajo por toda España, incluyendo Baleares, cruceros mediterráneos, estancias en Canarias y una gira por México.
Como buen bajista, es poco dado a dar la nota, conformándose con un responsable anonimato en favor de cuestiones superiores: la canción, la música. Sin embargo, si le elegido para abrir esta serie de entrevistas es porque su experiencia puede servir a bajistas de todo el mundo, y porque es un testimonio de primera mano de cómo ha evolucionado el bajo desde los años setenta para desembocar en lo que es actualmente. Un recorrido imprescindible para cualquiera que desee conocer en profundidad los entresijos de este instrumento, para cualquier amante del bajo y de la música. Cientos de conciertos, grabaciones, ensayos e improvisaciones hacen de su conocimiento una auténtica biblioteca que aquí vamos a tener el honor y el placer de presentar.
La entrevista
¿Cuál fue tu primer instrumento?
Una guitarra. Tenía 15 años cuando los amigos decidimos montar un conjunto, como se decía entonces, pero todos andábamos mal económicamente, así que organizamos una rifa a beneficio de la asociación de amigos de la música y fue un éxito, ya que pudimos comprar los instrumentos que necesitábamos, aunque no todos ni de la calidad que hubiéramos deseado. A mí me tocó una Invicta bastante mala, de tacto impracticable y después tuve una Jomadi que era algo mejor. Más tarde, cuando ya empezaron a salir actuaciones nos renovamos el equipo, estuve buscando una Fender Stratocaster y en la tienda no tenían en stock en ese momento, pero probé una Fender Jaguar y me gustó. Eso ya era otra cosa, porque el sonido era grande y claro, y se acercaba al de nuestros ídolos.
¿Cuándo y cómo decidiste tocar el bajo?
En los años setenta estuve un par de años inactivo. Contacté con un grupo y me dijeron que si quería tocar con ellos. Hicimos un par de ensayos y me di cuenta de que el bajista no funcionaba. Tomé yo el bajo, me cautivó el toque y el sonido, y decidí que lo mío eran las cuatro cuerdas. A partir de ese día no paré. Me llamaban por teléfono constantemente y a veces tenía que aprenderme tres o cuatro repertorios porque estaba en tres o cuatro grupos a la vez. Estaba sumergido en el mundo de la música y tuve que dedicarme en serio, exclusivamente a ella, de modo profesional. Me hice con un Fender Jazz Bass americano de ocasión, que sonaba formidable, pero tenía el mástil curvado y no encontré ningún luthier que me lo arreglara. Así que me deshice de él y conseguí un Fender Jazz Bass made in Japan nuevo, con el que he grabado varios discos. En 1996 adquirí un Moon de cinco cuerdas que va fenomenal. Con el Moon también he grabado varios discos e hice la gira con Revólver por la Península y México.
¿Cómo era tocar en un grupo cuando empezaste? ¿Qué ha cambiado?
Cuando empecé era muy joven y teníamos pocos medios pero todo se hacía con mucha ilusión y vitalidad, con la única finalidad de divertirnos, disfrutar y pasárnoslo bien tocando, eran otros tiempos. Ahora es diferente, procuro desempeñar mi trabajo con seriedad y eficacia, aunque también disfruto, claro, pero no es lo mismo.
En cuanto al material (bajos, amplificadores, etc), ¿crees que los equipos actuales superan a los de los años 60 y 70, o hemos perdido calidad por el camino?
Referente a los amplificadores, antes eran todos a válvulas y tenían una serie de inconvenientes a la hora del traslado: si las válvulas no se habían enfriado al mover el amplificador podían sufrir daños serios y al igual que una bombilla, al cabo de cierto tiempo había que sustituirlas. El sonido producía una pequeña "compresión", pero cuando se forzaba al límite, la distorsión producida resultaba mucho más agradable al oído que los de transistores, aunque éstos últimos tienen mayor rendimiento que los de válvulas y mejoran en sonidos cristalinos y los de válvulas de ahora tampoco suenan como los antiguos.
En los bajos, si se quiere un sonido vintage la gente recurre a los antiguos. La verdad es que algunos instrumentos y materiales de las décadas pasadas tenían mucha clase pero también es cierto que actualmente se fabrican con mejor calidad y hay muchos luthiers que construyen bajos tremendos y personalizados.
¿Cuál es la mejor forma de aprender a tocar el bajo?
Para aprender a tocar se requiere mucha práctica y paciencia, observar a bajistas profesionales, oír mucha música y fijarse en las líneas de bajo, el groove. En Internet hay mucha información, a veces distorsionada o bien no se sabe por dónde empezar. Lo más aconsejable es buscar un buen profesor. Aprender a tocar por uno mismo es un buen principio. No obstante, el privilegio de aprender a tocar un instrumento con alguien que sabe cómo tocarlo, no debe subestimarse.
Hay diversas escuelas musicales. ¿Cuál es tu favorita, la clásica, el jazz o ser auto-didacta?
En mi formación musical he sido autodidacta, pero he flirteado con el jazz y con muchos estilos, géneros y vertientes musicales, sin decantarme por ninguna en concreto, aunque disfruto con la fusión. El jazz-rock me influenció mucho en su día. Para mí todo es música y me encanta. La música es poderosa.
¿Cuál es tu opinión sobre los solos de bajo?
Actualmente está muy de moda, todo el mundo quiere destacar haciendo solos de bajo. Están bien los solos, pero luego te das cuenta de que se olvidan de lo más importante, que es el acompañamiento, la base. Hacer buenas líneas de bajo es fundamental, pues facilitan la percepción de movimiento y manifiestan la estructura de la canción. Junto con la batería, forman la sección rítmica, y pueden ser simples o complejas, pero deben ser contundentes, sólidas y profundas.
Y hablando de personajes que te inspiran, ¿cuáles son tus bajistas favoritos?
¡Uf! Hay muchos, pero citaré algunos:
Willie Weeks, James Jamerson, Nathan Watts, Darryl Jones, Aston Barrett, Paul McCartney, Verdine White, Byron Miller, Gary King, Ron Carter, Eddie Gomez, Jaco Pastorius, Tony Levin, Marcus Miller, Larry Graham, Stanley Clarke, Neil Stubenhaus, Anthony Jackson, Will Lee, Abraham Laboriel, Victor Bailey, Ray Brown, Louis Johnson, Lincoln Goines, Sal Cuevas, Nathan East, Mark King, Paul Jackson, Alphonso Johnson, John Wetton...
Todos ellos son pesos pesados, no cabe duda. Hablemos de lo que te motiva para tocar. ¿Recibes inspiración de bajistas o también de otros músicos, u otras cosas?
Por supuesto de bajistas, pero también de otros músicos. Muchas veces oigo un saxo por ejemplo y me gusta lo que toca en un momento dado, y lo transcribo o lo saco de oído. Puede ser de un saxo o de cualquier otro instrumento. Creo que esto es bueno, porque cuando transcribimos estamos estudiando muchas cosas a la vez: musicalidad, lenguaje propio del instrumento, tempo, técnica, etc. Son conceptos que vamos adquiriendo poco a poco, y lo mejor de todo, lo hacemos escuchando a alguien que nos gusta y nos motiva a seguir día a día con el estudio. La mejor manera de aprender es imitando a los grandes músicos, pero sin perder tu propia identidad. Luego ya, vas encontrando tu camino.
¿Qué debería aprender un bajista?
Cuando se toca en un grupo hay que aprender a prestar atención a los demás, entender qué función tiene cada instrumento y cuál es la nuestra. Tocando con otros músicos se desarrolla un sexto sentido fascinante. Una forma de entenderse casi sin mirarse, solo escuchándose unos a otros. Eso es la música, y es algo que todo bajista debe aprender para comprender en toda su dimensión el sonido de nuestro instrumento y la importancia del arreglo, y el tono.
¿Qué debería evitar un bajista?
Ser sucio tocando. Hay que procurar tocar limpio y saber recortar las notas. El bajo es tan grave que si no tocas limpio se confunden las notas y no se entiende nada. También hay que tocar afinado y a tempo, procurar no correr.
¿Cómo se consigue que tantos buenos grupos y solistas decidan contar con tus servicios?
Manteniendo la mente abierta cuando formo parte de un proyecto. Intento comunicarme bien con los músicos para saber qué es lo que quieren. Es algo así como tener capacidad de adaptación, dejarse llevar, ser buen intérprete. Yo siempre me comporto de una forma natural e intento hacer la cosas lo mejor que puedo, no hay más secreto.
En cuanto a los ensayos, ¿hay que practicar en casa o sólo tocar cuando te subes al escenario?
Depende. Si voy a tocar con un grupo con el que hace tiempo que no toco, es lógico repasar el repertorio en casa para refrescar la memoria, o bien si hay que sacar alguna canción nueva es normal preparársela, aunque a veces da tiempo de arreglarla en la prueba de sonido. También es verdad que hay grupos que prefieren no ensayar y salir al escenario un poco a la aventura, improvisando. Si es un grupo o un artista y llevas varias actuaciones seguidas, no hace falta prepararte nada, porque se trata de repetir la selección de canciones en cada intervención. Cada cual tiene su manera de andar.
¿Cuál es tu estilo de música favorito y por qué?
Desde muy joven siempre me han entusiasmado las canciones con un toque funk. En los años 60, cuando se pusieron de moda las discotecas, ponían mucha música negra, soul y R&B (Sly & The Family Stone, James Brown...) y eso es algo que me marcó de por vida inconscientemente, me encantaba ese peso del bajo y la batería. Me gustan esos ritmos fuertemente acentuados y la utilización de riffs muy sincopados que crean un intenso y poderoso groove. El funk es una expresión abierta que se centra más en la forma de tocar que en el estilo musical específico. En realidad soy muy abierto a la mayoría de estilos. Pop, rock, reggae, etc. etc. El reggae me encanta, pues el bajo juega un papel importantísimo ejerciendo un toque rítmico que define el carácter de cada canción.
Háblanos acerca de tu equipo: bajo, amplificador, efectos…
Como he dicho al principio, el bajo que uso es un Moon JJ5 de 5 cuerdas, activo, made in Japan. Lo tengo ya hace casi 20 años y tocando slap tiene un sonido auténtico.
Tengo un amplificador Fafner 600W con dos pantallas EBS Evolution Pro Line 2000, una de 2x10 y otra de 4x10.
De efectos tengo un EBS MultiComp que lo uso a veces. Normalmente no uso efectos de ningún tipo.
Algún momento especial sobre un escenario.
Al subir a un escenario siempre se vive un momento especial pero recuerdo una vez un escenario que estaba en un foso. Cuando estábamos los músicos preparados con los cables enchufados y a punto de tocar, el propietario de la sala apretó un botón y el escenario subió a la intemperie, al descubierto, y allí estaba toda la gente esperándonos y aplaudiendo cuando aparecimos. Algo curioso de verdad.
¿Escuchas tus grabaciones antiguas?, ¿alguna que te guste especialmente?
Con esto del Facebook es inevitable, porque regularmente subo algún vídeo o audio para que lo escuche la gente, pero normalmente no lo hago. No hay ninguna grabación que me guste en especial. Es decir, me gustan todas porque ellas forman parte de mí.
Sobre el aprendizaje musical, ¿hay que aprender teoría musical y técnica, o es mejor tocar de oído?
Creo que tocar de oído es fundamental. También es necesario aprender teoría musical porque eso te hace buen músico. En mi caso empecé tocando de oído hasta que empecé a acompañar artistas que me presentaron las partituras de sus repertorios y tuve que ponerme a estudiar métodos un poco. No obstante, si me dan una partitura a primera vista, me mareo. Primero me lo estudio, me lo aprendo y lo toco, aunque si me dan un cifrado, sí que lo leo a primera vista sin problemas. Para tocar cualquier estilo es indispensable aprender armonía y lenguaje musical para fortalecer la habilidad de improvisación y para entender la música. Un músico con buen oído tendrá una gran capacidad de asimilación de conocimientos a través de la audición. Ambas cosas son muy necesarias.
¿Qué te gusta de la música actual?
No me entusiasma demasiado.
Para terminar, tu disco y grupo favorito de todos los tiempos.
Eso sí que es ponerme en un aprieto, pero en fin... me decido. Disco: el álbum blanco de los Beatles. Grupo: Weather Report. Una escucha atenta
A continuación presentamos una selección de grabaciones y vídeos de Eduardo, como muestra de su carrera como bajista. Solos de Slap
Con Julio Galcerá y Mala Seguida
Con Galloping Guitars
Con Flashbacks
Con Jah Macetas y El Rumbero Jamaicano
Con Eduardo Bort
Podéis obtener más información sobre Eduardo y contactar con él a través de su página web: http://www.eduardomarti.com/ Pues ya lo habéis visto, leído y escuchado. Opiniones maduradas a lo largo de más de cinco décadas, de las que se puede extraer mucha información, orientación e inspiración. Lo que más me llama la atención de Eduardo es lo claro que explica sus ideas sin que suene a sermón dominical.
Queremos agradecerle infinitamente su disposición para realizar esta entrevista, así como el material aportado, su dedicación, su sinceridad y su sencillez a la hora de responder. Un bajista de una pieza: honesto y sin trucos, sin falsas apariencias ni complejos. Todo un ejemplo. Desde Bajo Máximos le deseamos larga vida, y le agradecemos sobre todo esos conciertos memorables que nos ayudaron a crecer como músicos y como amantes de la música. Aquí podéis leer la entrada en formato revista: